jueves, 21 de mayo de 2009

Killing Me Softly (Lauryn Hill)

6 comentarios:

zbelnu dijo...

Me encanta su versión! También yo la tengo... Es de las primeras cosas que escuché de ella...

Ine dijo...

Lauryn is killing ME softly, he estado escuchando el unplugged toda la semana y no sólo la música es buenísima, también todo lo que compartió... en ese momento llegó al nivel perfecto de locura e inspiración.

delarica@unav.es dijo...

INE OJO CON MINUSVALORAR LOS EFECTOS DE LA LOCURA: YO NO CREO EN ESA ASOCIACION INSPIRACION/LOCURA

Ine dijo...

Pero entonces? Las letras de Lauryn ya eran buenas, en el momento del unplugged dice cosas demasiado lúcidas, y ahora está más rayada que behind de cebra. No me lo explico... she couldnt handle the truth? and stay normal in our standards at the same time? Es como lo del huevo y la gallina... qué fue primero, la inspiración o la locura?

delarica@unav.es dijo...

yo no creo que la verdad/belleza/bien desequilibre, aunque su cercanía nos haga temblar y nos conmociones; creo sinceramente que la locura tiene otro registro, algo que forma parte del pathos o padecimiento, de un instinto de autodestrucción, antinatural, de la pulsión de muerte, mientras que la inspiración nos abre la vida verdadera, la de ahora, el presente, la persuasión
todo está presente en todo del algún modo pero a la vez hay que distinguir y no mitificar la locura, a no ser que como decía Platón sea theia manía

Ine dijo...

Tal vez lo de Lauryn vaya más por ese camino. Ella misma marca un antes y después en su vida cuando se encontró a sí misma, y por ende su concepción de lo divino cambió. Leyendo un poco veo que ahora está muy manejada por un tal Brother Anthony, ya desde la debacle en el Vaticano. Otro factor puede ser que haya fumado haaaarta marimba con los Marley y le haya dado psicosis. Supongo que Lauryn siempre fue muy sensible y consciente de sí misma, un poco insegura, y por ende, manejable.

Es verdad que se mitifican la locura y la drogadicción, pensando que el talento viene de ahí. Últimamente se eleva a genio a cualquiera muerto por sobredosis.