viernes, 25 de noviembre de 2011

Zeus, Deus y el Innombrabe


A diferencia de lo que ocurre en países como Alemania o Francia, en España se lee poco, y dentro de ese poco no entran ni la poesía ni el ensayo. Yo me pregunto si, aunque sea remotamente, existe alguna relación entre este hecho (aparentemente banal o mera cuestión de gustos) y nuestra creciente pobreza material. Pero no seré yo quien responda. Digamos que me faltan datos. Me limitaré a destacar, en estas notas críticas, el mucho y buen ensayo que se lea o no ciertamente se publica en español en muchas y variadas editoriales. Creo que es de justicia hacerlo y no se me ocurre por mi parte otra modo de concurrir al esfuerzo colectivo por intentar evitar la miseria que nos atenaza.
Dentro del ensayo, un capítulo especialmente apasionante es la historia de las ideas, y dentro de ésta la historia de las mentalidades y de los llamados procesos de inculturización. A ese fin se dirige el libro del latinista Agustín López-Kindler titulado Zeus vs Deus. La resistencia de la cultura pagana al Cristianismo (Rialp, 2011). El trabajo de López-Kindler, dedicado a entrever como durante el periodo de la antigüedad tardía, los últimos siglos del Imperio romano de occidente y el comienzo de la Edad Media en el siglo VI, la cultura pagana se resistió a la presencia cada vez más abarcante de la religión cristiana y de la cultura a la que iba dando lugar. Tema apasionante y de consecuencias de un alcance tan largo que llegan con toda su fuerza hasta nosotros: la asunción por parte del Estado romano de la religión cristiana como religión oficial del imperio creo una forma de relación política que hoy en día no está del todo superada, por ejemplo en España. La cuestión es muy amplia y el autor la sintetiza en unos cuantos hitos, con frencuencia en la relación polémica entre autores paganos y autores conversos a la nueva religión. Más interesante aún resulta la confrontación cuando, con el paso del tiempo, los contendientes son ambos cristianos pero conciben la cultura clásica sea como un estorbo para llegar a Dios sea como el paso previo natural que debe de ser sobrenaturalizado. El libro es claro, preciso y bastante abierto en una cuestión en la que la estrechez de miras, cuando no el fanatismo abierto de algunos hace imposible la síntesis cristiana con todo lo que de valioso tuvo la herencia greco-romana.
A otra cuestión, distinta pero conexa, se enfrenta la reedición por Trotta del libro de Jürgen Habermas Israel o Atenas. Ensayo sobre religión, teología y racionalidad (2011). Este volumen contiene media docena larga de ensayos que, de un modo u otro, tratan de una cuestión que se podría enunciar así: cuál es el estatuto, de conocimiento específico y único, de esa realidad que llamamos convicción religiosa, qué tipo de conocimiento aporta, cuál es su ratio, su razón de ser, y que relación tiene con la razón filosófica y con la norma democrática. Convencido de que ese rastro hay que seguirlo no sólo en un plano teórico sino también en el estudio detenido de la evolución histórica del legado greco-romano (Atenas) y del judaico (Jersusalen), y en particular en la plasmación lingüistico-cultural de ese legado. El título no plantea necesariamente una exclusión. El castellano lo permite, como cuando decíamos "Bizancio o Constantinopla". Aquí la cosa no es tan simple, pero con sus agudas distinciones Habermas ha limpiado enormemente la cuestión de la parte de la roña que la ha cubierto durante demasiado tiempo.
Por último, en conexión con el libro de Habermas quiero mencionar brevemente el recientemente aparecido trabajo de Élisabeth Roudinesco, A vueltas con la cuestión judía (Anagrama, 2011). El título (parece que parte de un tedioso cansancio con la cuestión) no anuncia el lenguaje asombrosamente ágil, de periodista avezado (he leído sus trescientas páginas en dos largas noches), con el que Roudinesco despliega la “cuestión judía”, o más concretamente una historia del antisemitismo desde la Ilustración y la Shoá hasta los episodios de los campos de Sabra y Chatila, vista muy desde Francia. Apasionada, infiormada, rápida, ofrece lo que a mi juicio es el mejor reportaje sobre las complicidades del mundo intelectual con el antisemitismo político en los últimos dos siglos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo si creo que existe una relación causal directa entre lo poco que leemos y lo pobres -y maleducados en general- que somos en este país. Aquí la gente no tiene el más mínimo interés por pensar en general, y por informarse sobre la res publica en particular. Y claro, seguimos votando con las vísceras en lugar de hacerlo con la cabeza; y así nos va.