jueves, 10 de diciembre de 2009

Jules Supervielle y Robert Desnos

Por fin algo de Supervielle (en la foto), por fin algo de Desnos, en el panorama editorial español reciente. Cuánto me alegro. Qué valientes los editores: Pretextos para Supervielle (Vivir y quehacer del poeta), y Cabaret Voltaire para Desnos (La liberté ou l´amour!). De la edición del poeta franco uruguayo (por cierto, ha salido recién la edición de la Obra completa de Lautréamont en Pléiade; como quizás se sabe, Lautréamont/Isidore Ducasse, Laforgue y Supervielle, suma y cima de la poesía francesa moderna, nacieron los tres en Montevideo; sí, es para hacérselo mirar, pero mientras podemos ir leyendo la magnífica y última edición completa de los Chants de Maldoror). Me llama la atención que el traductor y editor de Supervielle, Vivir y quehacer del poeta, no haya incluido, entre la bibliografía, el ensayo de Florence Delay titulado Futur ou volcan portatif. Jules Supervielle, el que comienza insistiendo en que Supervielle es futuro (La séduction brève, Gallimard, 1997). "En el paso de un estado al otro, de una sensación a otra, Supervielle es muy capaz. Por que no se trata sólo de obtener imágenes logradas, hay que conseguir trazar los puentes para pasar de las líneas rotas a las líneas rectas de una narración. El movimiento que le cautiva es el que entra desde afuera, el que va de lo real a lo irreal, siendo el cuerpo el instrumento de cinco cuerdas apto para interpretar un mundo a la vez que lo experimenta." No está mal la aproximación. No conozco mejores. En ese mismo ensayo memorable, Florence Delay menciona de pasada a Robert Desnos, cuando afirma que, junto con El hombre de la pampa, la novela surrealista que prefiere es La liberté ou l´amour! (La conjunción o de "la libertad o el amor" no es disyuntiva, significa en realidad que sin libertad no hay amor, ni a la inversa. Son dos formas de nombrar la misma cosa, de la misma manera en que antes nos decían Estambul o Constantinopla).
Ahora se ha publicado en español la novela y ojalá que tenga muchos lectores. Me sobrecoge el comienzo de la narración propiamente dicha: 1. Robert Desnos. Nació en París el 4 de julio de 1900. Murió en París el 13 de diciembre de 1924, día en que escribió estas líneas. Se escribe con todo, con la vida misma, que se abandona en el momento en el que se escribe, de verdad. Y la ciudad de París, siempre al fondo, principio y fin de todo. Parte de la novela fue censurada por el Tribunal Correccional. Desnos murió, de nuevo, asesinado en Terezin (¡qué dolorosa foto!): Por defender la libertad, o el amor. En Un poète, un poema de Superville que encabeza la edición mencionada, se insiste en el mismo misterio de la muerte del hombre doblada por la muerte del poeta, pleno de las transiciones mágicas a las que alude Florence en su ensayo: No siempre voy solo al fondo de mi mismo,/Pues arrastro conmigo a más de un ser viviente./¿Piensan quienes entran en mis frías cavernas/que lograrán salir tan siquiera un instante?/Como al hundirse un barco, en mi noche amontono,/Revueltos, a la tripulación y a los pasajeros,/Y en los camarotes les apago la luz de los ojos/De los grandes abismos hago yo mis amigos (trad. del editor, Ramón Puig de la Bellacasa).

2 comentarios:

Belnu dijo...

qué tristísimos versos, bien traducidos por el editor... y la foto, no la había visto

delarica@unav.es dijo...

impresionante y terrible, como tantas otras; duele mucho por todo lo que representa de profunda barbarie