martes, 21 de abril de 2009

Venecia

La perspectiva inmensa que se abre sobre la laguna, cuando llegas desde el aeropuerto en barco; creo que es imposible acostumbrarse a esa vista deslumbrante. La primera vez que estás ahí, te quedas en silencio y no puedes decir nada. Da lo mismo si llegas en un día de niebla o en un día brillante: te quedas asombrado igualmente. Y todas las veces son una primera vez. El agua llega en Venecia hasta el límite de la piedra. El agua es el límite. La piedra es el límite. Una marca que llena la línea del horizonte y que hace que la ciudad quede suspendida sobre un elemento cambiante. Venecia permanece viva sobre las aguas, como Cristo anduvo sobre las aguas en el lago Tiberíades. El límite se hace tanto más patente cuanto más andas entre las sombras de las calles, sobre los puentes y bajo los soportales innumerables; todo está rodeado de agua. Parece que la piedra (roja, blanca o negra) se hunde y realmente se hunde; pero en ese anegarse, al ritmo de las mareas, resurge y vive en todo su esplendor decadente. El verde y el morado de las plantas que crecen entre las grietas no pueden hacer nada para evitarlo. La vida se hunde en Venecia. La vida tiene un carácter doble: hundirse y resurgir constantemente en el agua de la vida y de la muerte. Venecia no pertenece a nadie. Venecia vive y muere en las transfiguraciones del mundo.

5 comentarios:

paisajescritos dijo...

Es como un Rothko, la línea del peculiar horizonte veneciano como la línea de lo infinito. Veo la línea que separa la vida y la muerte, donde se aloja el vértigo que nos produce aquello que no entendemos y que no podemos medir con nuestras varas.

María dijo...

Muy bonito y muy acertado.

delarica@unav.es dijo...

A mi también me recuerda mucho a Rothko, mucho.

Lourdes dijo...

quien me sabe decir en que siglo se desarrolla la construccion de Venecia?
Es de las obras humanas que más me ha impresionado siempre, que maravilla es el ingenio humano puesto para construir.
Alvaro gracias, un bx
Lourdes

Lauren Mendinueta dijo...

Lurdes, se dice que Venecia ya estaba poblada por pescadores en el siglo primero, pero la verdadera colonización es del siglo V, cuando los habitantes de la tierra firme se trasladaron a las islas para escapar de las invasiones bárbaras. Pertenecía al Imperio Bizantino, y el año 812 pasó a ser una de sus provincias.
Alvaro, has escrito un bello texto. Venecia es una de mis ciudades favoritas. Cada vez que la visito me emociono como la primera vez. Un abrazo