lunes, 18 de octubre de 2010

Dominique Gonzalez-Foerster

Me ha impresionado el trabajo artístico que Dominique Gonzalez-Foerster ha realizado, a lo largo de los últimos años, inspirada en la lectura de la obra de Enrique Vila-Matas y de algunos otros autores contemporáneos (que ha leído o releído a través del propio escritor barcelonés). Los textos de su puño y letra que acompañan a la obra plástica no tienen desperdicio. Es un ejemplo del diálogo entre las artes, situado al máximo nivel estético y especulativo. Son seis instalaciones en distintos museos del mundo (la de la foto, titulada Tapis de lecture, se presentó en el MUSAC), y me llama la atención que lo haya titulado Six rooms (Seis cuartos, habitaciones o estancias). Primero porque me aclara bastante qué es en realidad una instalación, algo que tiene que ver con la habitación y por tanto con la vida culta de los hombres; también con el sueño en el propio dormitorio. Y, segundo, porque me recuerda fuertemente a la tradición: desde el Evangelio que recomienda el cuarto de uno, lo más interior, como el mejor sitio para orar, hasta Virginia Woolf y su room of one´s own. Al menos desde Pascal, la habitación propia es la gran metonimia del yo, nuestra segunda piel, la epidermis sobre la que realizamos las verdaderas navegaciones. Lo supieron plasmar como nadie los pintores holandeses del XVII (el gran Hamershoi, dos siglos más tarde, no les ha ido a la zaga). El círculo de nuestro cuarto, algo de lo que habló muchas veces Kafka, es el asiento y el cobijo frente a los propios miedos; Rousseau escribio que él era un hombre al que le gustaba circunscribirse, es decir, jugar con el límite, la moderación y la prudencia. Ser libre sin hacer daño al vecino, civilizarse, dar rienda suelta al ensueño y a la imaginación creativa.

3 comentarios:

Rafa Monterde dijo...

"Ser libre sin hacer daño al vecino"... Qué importante. Ahora, más intenso ser-con... Je. Dar-se. Un saludo.

Eidyllion dijo...

Voy a tirar mis sofás mugrientos a la basura y colocaré una maravillosa alfombra nueva en mi salón, mullida y acogedora. Seleccionaré un centenar de libros y los apilaré circunscribiendo el límite de la alfombra, por edades, para toda la familia, desde Momo, mi primer "libro gordo" hasta el último de V-M Perder teorías. Como en la foto. Añadiré un corner para las películas de vídeo. Y repartiré cojines por doquier... Y luego te enviaré la foto.

delarica@unav.es dijo...

Por favor, hazlo, me encantará ver esa foto!