viernes, 30 de abril de 2010

La soledad del corredor de fondo

"En cuanto llegué al Borstal, me destinaron a corredor de fondo de cross-country. Supongo que pensarían que tenía la complexión adecuada para ello, porque era alto y flaco para mi edad (y lo sigo siendo), pero fuese como fuere, a mí no me contrarió nada, si debo decirles la verdad, porque en mi familia siempre le hemos dado mucha importancia al correr, especialmente al correr huyendo de la policía". Con estas palabras comienza La soledad del corredor de fondo, la magnífica novela de Allan Sillitoe. Sillitoe murió el pasado domingo 25 de abril, a los 82 años de edad. Descanse en paz. Leí por primera vez la nouvelle con apenas doce años (formaba parte del programa de literatura en el colegio de Inglaterra al que asistí como alumno interno) y de hecho la había olvidado durante años. Hace no mucho, la compré, en una edición de Debate. La regalé, la dejé, o me la mangaron, el caso es que desapareció. Y la volví a comprar, en una edición muy bonita de las ediciones del tercer nombre. Quizás la compré por el hecho de que llevo tres meses corriendo yo mismo, entre cuatro y cinco veces por semana. Como todo lo que es serio, la cosa comenzó medio en broma. A día de hoy es de las realidades de mi vida que creo que tienen más futuro para mí, de las cosas que me hacen tirar para delante en todos los terrenos. No soy alto, ni delgado, ni estoy dotado para correr, como lo estaba Collin Smith, el protagonista de la novela, y acaso también el mismo Sillitoe. En mi familia, la carrera de fondo les deja completamente fríos. En cambio, comparto con Collin el hecho de que a veces tengo la sensación de que, si uno se descuida, puede convertir su vida entera en un correccional (Borstal, la institución a la que llega el chico, lo era). También pienso que, al correr, huyo de algo. ¿De qué ? De la policía, por ahora no. La verdad es que no lo sé, y aunque lo supiera, a lo mejor me lo callaba. Quizás, si lo supiera, hasta dejaba de correr, y por tanto de huir. Estoy buscando ese motivo de inquietud o restlessness (todo el mundo sabe que ése es el principio del nomadismo, algo inscrito en lo más profundo de cada ser humano, un principio contracultural y liberador: la vida es un paso, sólo un paso y no hay nada peor que instalarse, instalarse es morirse). La carrera de fondo (que tanto se parece en eso a la escritura; que se lo digan si no a los judíos, pueblo del libro, pueblo errante donde los haya) me ayuda un montón en mi búsqueda.
Como tengo mis añitos (en una semana cumplo 45), me hice una prueba de esfuerzo con un especialista. Me dijo que mi límite aeróbico (o sea, el punto a partir del cual mi corazón comienza a generar un aire envenenado) era de 153 pulsaciones. Añadió que durante estos tres meses había corrido por encima de mi límite y que mi corazón estaba encogiéndose. Literalmente. Cada día se me estaba haciendo más pequeño. O sea que yo dale que te pego con la dichosa carrera y resulta que, por ignorancia, por pura ignorancia, me estaba autoaniquilando. Y no me ha dado algo de milagro, ya que por lo visto, tengo la tensión y el colesterol altos, lo que con un determinado nivel de esfuerzo puede resultar fatal. La cosa, según el médico, es que yo tengo el umbral del esfuerzo muy alto y soy capaz de castigar a mi corazón durante mucho rato. "En eso (o sea, en la capacidad de ir contra mi corazón) eres como un atleta de élite". Pues menudo consuelo.
No os he contado que corro habitualmente con varias personas, en concreto con una amiga y con un sobrino al que quiero mucho. Cuando el galeno dijo lo del esfuerzo asesino que me estaba infringiendo, pensé que en realidad hacía esos esfuerzos para impresionar a mis compañeros de fatigas. Ellos están mucho más en forma que yo. Al sobrino en cuestión le doblo en edad y no he querido defraudarle y parecerle un viejo.
El caso es que ahora me conozco un poco mejor. Y voy a mi ritmo. ¿Me quedaré solo? Ojalá que no. Pero qué titulo más increíblemente bueno el de Sillitoe. No paro de pensar que así de solitaria es la carrera de fondo. Así es la escritura. Así es la vida.
P.S. La foto se titula Modelo desconocido de Natalia Horstmann.

12 comentarios:

Randle dijo...

Ennoblecedor detalle el tuyo (para mí supuso mucho) el recordar esta gran obra.

Icíar dijo...

¡Casi 45 años‼ (en unos meses te hago compañía) y ¡corriendo como un jabato‼, ¿te dijo el médico que el corazón disminuía?¿No será al contrario?

Me gusta el paralelismo que has escogido de la carrera en solitario con la escritura. Es bonito para un escritor.

delarica@unav.es dijo...

querido Randle, sí, para mí también significó mucho esa obra, tiene algo, muy especial, una sinceridad, una cosa que uno dice: aquí hay mucha verdad, esa que la gente no puede soportar, y uno se siente muy vinculad a ella; cuando la releí, recuperé inmediatamente ese olor a algo auténtico

delarica@unav.es dijo...

Icíar, esa entrada tiene muchos paralelismos, y muchas contradiciones, cosas que están ahí por otra cosa, es una entrada à clef, me he dado cuenta después al leer tu comentario
Gracias!!!

delarica@unav.es dijo...

entramos ya en una edad peligrosa, ¿no?

María dijo...

Querido Al:
Cuídate, por favor,uhm? Yo he empezado hoy a ir a la piscina... Es una gozada ir a nadar, sentir que flotas en el agua...y poder mover todo el cuerpo.
En fin, te dejo una canción aquí; es lo mejior(¿no crees?):

http://www.youtube.com/watch?v=hEfe80Ty8KY

Alguien me descubrió esta canció y quiero que la escuches...
Un beso fuerte.

delarica@unav.es dijo...

gracias Mary, la canción es preciosa

Salva dijo...

Ya que hablamo de deporte, tengo que recomendarte a ti y a tus lectores visitar de vez en cuando esta web, para que los que os gusta estar entre libros y sois ratones de biblioteca os liberéis una vez a la semana, la mejor terapia. Aquí os dejo con el último video, bonitas imagenes y música alegre.
http://www.zapiks.com/vast-ionate-films-teaser-1.html

delarica@unav.es dijo...

gracias Salva, esa página es impresionante

el objeto a dijo...

Ese título siempre me ha gustado mucho,
y este post está lleno de cosas y de preguntas que no son sólo tuyas, son tan pertinentes! y en las que entra en juego el cuerpo, interesante,
las despliegas con maestría, maestría de un corredor vital... los franceses hablan de esa "fuite en avant" pero no parece que ése sea tu caso, el de la huída. En cualquier caso has sabido preguntar al especialista del corzón y darte cuenta de los peligros pero también de tu propio ritmo, de tus posibilidades.
Pronto debe ser tu cumple-vida,
Flicidades desde una barcelona toda gris y fría bajo la lluvia!

delarica@unav.es dijo...

gracias Vanessa, tengo pendientes tus dos últimos post
llevo unos días de locos, pero espero leerlos con calma esta noche

el objeto a dijo...

No te preocupes Álvaro, uno es una "respuesta" ante la polémica de Michel Onfray contra Freud y el otro es sobre cine asiático en el Baff, yo también ando corriendo estos días, intentando acudir a ese festival!