miércoles, 5 de agosto de 2009

Guy Davenport

Hace algunas semanas conté que había puesto, en el examen de la asignatura, un comentario de un texto de Guy Davenport. Añadí, respondiendo a algún comentario al dorso de la entrada correspondiente, y dije de palabra a quienes me lo preguntaron, de entre los alumnos, que pondría alguna indicación, de cómo se podía haber comentado, en el blog.
Primero, el texto.
Todo aquello otra vez, dijo. Estoy deseando ver todo aquello otra vez, los Pirineos, Pau, las carreteras. Oh, Dios mío. Oler el café francés otra vez, todo mezclado con el olor a tierra, el brandy, el heno. Algo habrá cambiado, no todo. El campesino francés permanece siempre. Le pregunté si realmente tenía alguna oportunidad, alguna probabilidad de ir. Su sonrisa era de resignada ironía. ¿Quién sabe, dijo, que san Antonio no tomó el tranvía a Alejandría? No ha habido un padre del desierto durante siglos y siglos, y hay una considerable confusión en cuanto a las reglas de juego. Señaló un campo a nuestra izquierda, al otro lado del bosque de robles blancos y liquidámbar por el que paseábamos, un campo de rastrojo trigo. Allí fue donde le pedí a Joan Baez que se quitara los zapatos y las medias para volver a ver unos piés de mujer. Estaba extremadamente encantadora ante el trigo primaveral. De vuelta en la ermita, comimos queso de cabra y guisantes salteados y bebimos whisky en vasos para jalea. En la mesa de él había cartas de Nicanor Parra y de Marguerite Yourcenar. Levantó la botella de whisky y la sostuvo ante la luz fría y radiante de Kentucky, que entraba a raudales por la ventana. Y después salió al excusado, cuya puerta golpeó con su bote de clavos para ahuyentar a la culebra negra que solía estar dentro. “¡Fuera! ¡Fuera! ¡Vieja hija de perra! Ya volverás luego".
Ahí van algunas notas para un posible comentario. Sólo por si a alguien le puede servir para algo este tipo de consideraciones. No son más que unas notas (estoy de vacaciones, ¿no?; pues no, ¿no habías dicho que esto no era una profesión: pues entonces a qué coño viene cerrar por vacaciones?). Las notas no pretenden de ningún modo ser exhaustivas, y dejo la erudición lo más de lado posible. Acaso lo primero que llama la atención, en un texto así, es el ritmo acelerado que mantiene, su carácter enumerativo, el uso del asíndeton (al principio del texto) y del polisíndeton (al final). La viveza del inicio, con la supresión de las conjunciones, contrasta con la presencia masiva de la conjunción "y" al final; soy de letras, pero he contado seis en las ultimísimas frases. ¿Se trata de dos voces distintas, una que habla con conjunciones, y otra que las omite? Puede ser, pero también puede ser que la misma voz, muy rápida al comienzo, se haya agotado al llegar al final. Veremos. El texto es más descriptivo, y narrativo, que reflexivo. De eso no hay duda. No sabemos muy bien que es lo que cuenta. Parece que la acción se desarrolla en algún lugar de Francia, cerca de los Pirineos, y que se enuncia desde un lugar lejano: Kentucky, en los EEUU. ¿Será un paseo? Un paseo por dos caminos, otro jardín cuyos senderos se bifurcan. Aquí, como en el Rousseau de las Ensoñaciones, la escritura es otro camino, el camino real. Francia/EEUU. Otro lugar, otra luz, desde luego. Otros animales, más violentos, que no comen heno precisamente, como la culebra negra (símbolo sagrado en las religiones mesoamericanas: guardianas del sancta sanctorum). Otras bebidas: brandy/whisky. ¿O no? ¿A qué ámbito pertenece el primer whisky, los guisantes y el queso de cabra? Confusión con los lugares y las cosas, lo propio del recuerdo desgranado a la sombra líquida de tales spirits. Fragmentación, unidad de lo múltiple en la mente del narrador. Francia (Pau), América (Kentucky). A mí eso me suena a la Gran Guerra, pero tal vez no tenga porqué referirse a ella. No se combatió nunca tan abajo, aunque la gente iba allí después a pescar truchas, y a hacer el amor antes de volver a pudrirse y a morir definitivamente a casa. Para una vez que nos sentimos vivos, para una vez que pudimos ver los pies a las señoras cerca de una ermita, sin que nadie en la congregación se escandalizara. ¡Viva Joan Baez y todas las revoluciones! Como muy bien supo reconocer una de las mejores alumnas de la clase, la más tozuda pero también la más lista (sólo por eso le puse matrícula; ojalá algún día pudiéramos trabajar juntos), hay una considerable confusión en cuanto a las reglas de juego. Esa puede ser la frase capital, la que lo explique todo. ¿Todo? Sí, todo, lo dice claramente al comienzo: Todo aquello otra vez, dijo. Estoy deseando ver todo aquello otra vez. ¡Oh Dios mío, parece que las cosas están encajando demasiado bien! ¿No era un caos este texto? Tu tía abuela sí que era un caos. Eso depende de la idea que tengamos de lo que es un caos. Hay caos muy ordenaditos y siniestros: el Lager, algunas sectas, ideológicas o religiosas, no pocos escritos trasnochados. ¿Y la música de Bach? No, no, la música de Bach, como la poesía moderna, son el orden personificado. El orden de la imaginación creadora. Pero, volvamos al todo. Dos pronombres inclusivos, dos todos (¿una anáfora?) al comienzo del texto, presidiéndolo, determinándolo verbalmente. Y una alusión final a una serpiente, vaya, vaya, que estoy viendo asomarse ya la cabecita al bueno de Baudelaire, el creador del poema en prosa. Ah, claro, ¿por qué esto qué es, desde el punto de vista del género literario? Buena pregunta. El arte tenía que provocar preguntas, ¿no era eso? No sé. Yo preferiría tener respuesta. Busque en otro sitio, madame, que le dijo Felipe II al bueno de Cervantes. De ser un poema, lo es en prosa. ¿No es eso un contradios? Algo contra el dios preceptivo-académico-neoclásico. Algo en lo que se quiere que aparezca, como un fulgor instantáneo, el todo. El todo en el fragmento, y en la mezcla también, otro de los sacrosantos principios del poemaenprosa (liquidambar; café mezclado con olor a tierra, and so, and so on…). A ver, repasemos algunos todos. Por ejemplo los sentidos externos: vista, tacto, gusto, olfato, oído. Sí, parece que están todos mencionados ampliamente. ¿Y los internos? Imaginación, memoria, sí, también. Y las funciones verbales. Narración, descripción, reflexión. Y los lugares, desde el prepirineo al desierto. Pues también. ¿No era el poema algo fragmentario? Menos de lo que parece. Pasado/Presente/Futuro. Tradición/Vanguardia. Lo sagrado/Lo profano (San Antonio en tranvía) ¡Cuántas cosas! ¡Qué bueno es este tío Davenport, lo que sabe el cabrón? ¿Sabrá que Baudelaire comparaba el poema en prosa a una serpiente, a sus anillos, a su carácter movedizo y genésico, a sus mutas de piel? ¿Existe la palabra muta en castellano? Sí, pero tú querías haber dicho muda. Muta es otra cosa (una jauría de perros). Me da igual, mi profesión me permite ser lo más creativo posible. Creativo, sí, pero disciplinado también. La una sin la otra no valen nada, te lo digo yo. ¿No lo crees, donostiarra? No te enfades, ¡que tienes un genio! No, es broma. Perdona por la alusión tan directa, pero ahora que la he escrito no la voy a quitar. Volvamos a lo de la serpiente, por un instante. ¿No será las dos cosas, un símbolo material, plástico, y a la vez una alusión religiosa? Maldecir a la serpiente. Génesis. Apocalipsis. Revelación. Como en la poesía. Como en la religión flaubertiana y católica. La tentación de San Antonio. ¿El abad jabesiano o el taumaturgo lisboeta? Por qué no las dos tentaciones (la sagrada y la profana, a mí me pasa, al fin y al cabo, el bueno de Antonio tenía el don de la bilocación. Un hombre, dos tentaciones. Qué se lo digan si no a los de Padua. Dos lugares, dos registros genéricos, dos tradiciones, dos de todo, oye, mejor que sobre que no que falte. La modernidad se define por la avaricia y por el ansia. Toma cimbalta, toma whisky, pero no tomes las dos cosas que puedes acabar fatal. No los mezcles. Las mezclas, que sean verbales. Pues no, no he acabado tan mal. ¿Y a ti que más te da?

13 comentarios:

Vanessa Ortega dijo...

wow

Zina Vasilache dijo...

Me hace mucha gracia el que cuando dice ''ojalá algún día pudriéramos trabajar juntos'' se haya colado una erre.Solo en este ultimo sentido es mas probable que pase porque todos nos podrimos, no?
El sentido primero en cambio(Buscad el sentido primero! exclamaba cuando queria infundir animos en esas mentes obtusas y perezosas,entre las que me incluyo, iluminar esos rostros perplejos)seria un gratificante privilegio.
1 saludo

Adelarica dijo...

curiosa errata
saludos a las dos!

Zina Vasilache dijo...

Hablo por Vane, si ella me lo permite. :)

Belnu dijo...

La verdad es que envidio a tus alumnos y estar en esas clases, con la pasión de la búsqueda, la pasión de la literatura. ¿Y dónde había leído yo antes ese texto? ¿En este blog?

Adelarica dijo...

Gracias Bel pero me temo que no todos opinan así. Sí, lo había puesto cuando fue el examen, en junio.

Adelarica dijo...

Por cierto, se me olvidaba: la imagen doble de Montale (las playas del imaginar), la leí en un pequeño ensayo que le dedica a Magris y que se titula El mejor ensayista.

Sofia Andreu dijo...

El esperado texto... Gracias por las indicaciones.

Adelarica dijo...

gracias Sofía: espero mucho el 24!

Sara Labalestra dijo...

Es gratificante que al fin publique alguna "referencia", aunque las califique como meras "notas". Creo que nos ha alegrado estas infumables vacaciones (¡para algunos!). Muchísimas gracias. :)

Kitty dijo...

¿Por qué no me matricule yo de tu asignatura cuando pude? ¿Se ofrecía de libre? ¡Lo que hubiera disfrutado una humanista poco convencida, como yo, en esas clases... mis dos pasiones unidas: la literatura y la belleza... ¡qué suerte tienen tus alumnos!
En cuanto a este post... ¡lo he disfrutado como una enana!

Adelarica dijo...

Debía de haberlo hecho antes, pero una vez me ha podido la vida. Lo siento, Sara.

Adelarica dijo...

Kitty, pues no lo sé porqué no te matriculaste… en cuanto a lo de la suerte, no creas, más bien para muchos es una pesadilla, pero en fin, de todo tiene que haber. Gracias por tu comentario que veo ahora a mi vuelta de vacaciones.