domingo, 23 de octubre de 2011

Notas para un diario 217


La noche fue extraña, la comida fue extraña y hasta las conversaciones también lo fueron. Qué difícil en la vida es que todo encaje: siempre hay algo que sobra o que falta. No, no es para deprimirse tampoco, qué va, pero en fin… fastidia, por decirlo finamente, que nada sea nunca perfecto. Por ejemplo, como cuando quisimos beber gin-tonic y fuimos los dos a la cocina. Tú cogiste el hielo, yo los vasos; tú vertiste la ginebra en cada copa pensando en cada uno de los tres, un poco más aquí, un poco menos en ese otro, "a las mujeres les gusta suave, apenas una lágrima, ja ja…" mientras yo te enseñaba las limas que había ido por la tarde expresamente a comprar y me disponía a rebanar un pequeño trozo de su dura piel verde. Pero qué cara se me quedó cuando comprobé que no había tónicas en la nevera. "Vaya… a ver en la despensa… no estarán frías" Tampoco. Ni frías ni calientes. Nada. El mundo se le viene a uno encima. Duró unos segundos la sensación de pérdida. Recordé aquel verso que dice "¿qué cosa no es casi ausente aparte de mí mismo?" Tú, más práctico, reaccionaste mejor: "No pasa nada. ¿Tienes Coca-Cola? ¿Y ron? Todo arreglado". A mí como no me gusta el ron, ni la Coca-Cola, no me quedó más remedio que agarrarme al whisky. ¿Se escribe así? Pues no lo sé, está buenísimo pero me pone triste y además cuando lo bebo me dan ganas de ponerme inmediatamente a garabatear algo. Lo hubiera hecho de no haber estado en medio de una cena improvisada con unos invitados tan especiales y a los que quiero tanto. Es la vida que nunca es del todo perfecta.

4 comentarios:

Delphine dijo...

Je crois comprendre qu'il y avait bien d'autres choses étranges ce soir-là. Et quoi ? Ne crois-tu pas que ce qui importe pour tes amis, c'est ton amitié et les efforts que tu fais pour les recevoir? tu as griffonné quelque chose? Le lâcher prise, j'ai justement écrit à ce propos -très simplement, à mon niveau de maman professionnelle. Ca ne vaut rien, mais c'est là.

isabel dijo...

Es muy posible que la perfección se encuentre precisamente ahí, justo en ese momento en el que uno es consciente de lo imperfecto y la incapacidad para modificar ese instante. Siempre se nos ha vendido la perfección como algo bueno, pero es muy posible que no sea así. Somos seres imperfectos, en un mundo imperfecto y sobrevivimos de forma defectuosa, y siempre nos parece que falta algo.Puede que ahí, en ese lugar la perfección flote... pero no la vemos
Un saludo
Isabel

María L. dijo...

Cuánto he disfrutado leyéndolo. Este es el estilo que me gusta. Diario, reflexivo, sangrante y filosófico. Amo también, el encanto de las imperfecciones.

delarica@unav.es dijo...

tenemos mucho en común Mary