sábado, 15 de octubre de 2011

Notas para un diario 216


Los dos llegamos agotados. Paseamos un rato frente al mar. Nada parecía anunciar que después de la comida íbamos a hablar de tantas cosas, de nuestra familia, de los graves problemas de salud, de las carencias que los dos apreciábamos en nuestras vidas grises y sin embargo de la serenidad que teníamos. ¿Serían los "moules planche" los que nos abrieron las ganas de charlar? ¿Sería el vino o el paseo por el cementerio? Recuerdo que te dije que me gustaba la humedad del ambiente, la sensación de estar todo el día a punto de calarse, y lo bien que se sentía uno cuando se metía en la cama a la hora de la siesta bien cubierto por el edredón? No podía soportar esa sensación en otros lugares pero allí, en ese rincón del país vascofrancés, frente al mar, era algo que me transportaba a la infancia y me hacía sentir inusualmente bien. No era normal esa confianza entre padre e hijo pero… así era: parecíamos dos poetas atacados de los nervios y con el corazón frío. Hablamos con libertad, sin miedo a herirnos mutuamente, y nos prometimos que un día ya no nos iríamos de allí, que yo compraría una casa por modesta que fuera con una estancia para que pudieras venir a pasar temporadas conmigo, pero que pondríamos dos puertas con una por la que tú pudieras entrar y salir a placer sin que yo me enterara de nada. Y viceversa. "Eso, y si te apetece de vez en cuando comeremos juntos".

5 comentarios:

J. G. dijo...

este mosaico o puzzle, me lía, pero no te preocupes que acabaré entendiendo este sistema tan visual pero poco literario

Eleonora dijo...

Bellísimo y conmovedor. Gracias, Alvaro.

delarica@unav.es dijo...

gracias JG, te entiendo perfectamente, pero…

Eleonora, no sabes lo que significa para mí tu comentario, que de alguna manera entiendas lo que hay por detrás de lo que escribo me emociona y reconforta… saberse comprendido y aceptado, anticipo del cielo en la tierra

hana dijo...

Menudo diseño que se ha marcado, me gusta. Hacía tiempo que no pasaba por este hilo, hay tantos en la red...

Considero una muy buena idea para dos que se comprendan, siempre entendiendo lo que por detrás hay de las letras, con dos puertas.
Si, así el cielo en la tierra pareciera.
Saludos

isabel dijo...

Carta para Alvaro
Estimado señor,hace tiempo que sigo su blog, no sé si en alguna ocasión me atreví a dejar un comentario o quizás se quedara la intención en un fragmento de la idea, lo cierto es que al volver a sus páginas he quedado impactada con el nuevo formato (magnífico).Sobre todo quería mostrarle la profunda admiración por sus palabras, esas con las que va dibujando el tiempo, el conocimiento, el pensamiento, la música sus notas llenas de ternura de nostalgia y de belleza.
Es una alegría encontrar siempre algo que aprender, y con su blog descubro muchas cuestiones que me interesan. Gracias por ofrecer de forma tan generosa su literatura, su filosofía y parte de su intimidad y hacer que personas como yo que estoy convaleciente de un cáncer de mama y ahora dispongo de un tiempo que antes no tenía, pueda disfrutar de la lectura de su mano
Espero seguir leyendolo mucho tiempo, sé lo difícil que es mantener un blog actualizado porque yo intento llevar el mío y muchas veces se me hace un mundo escribir en él.
Gracias de nuevo.

Un saludo afectuoso
Isabel