viernes, 30 de septiembre de 2011

María Loboda (Peril, peligro)


P. Me parece que su trabajo puede caracterizarse antes que nada por su amplitud, tanto en el diseño artístico como en su ejecución. Cuando lo he visto, me preguntaba si era posible una curiosidad tan inmensa. Y quería preguntárselo expresamente: ¿hasta donde llega su curiosidad como artista?
R. Muy lejos… es como una investigación siempre en proceso o como un ámbito de estudio sobre un mundo que ha pasado ya y que está pasando, algo que no parece tener un término. Más precisamente, quiero comprender porqué existe la cultura, y por eso mismo en ocasiones provoco “malosentendidos” sobre todo ello. ¿Por qué existe la armonía y por qué necesita al mismo tiempo ésta necesita un contrapeso? ¿Cuáles son las conexiones y los patrones fijos de comportamiento en la vida y en la cultura a lo largo de la historia? Me interesa la psicología no como ciencia sino como poesía. Hacer arte, o el camino que sigo para hacerlo, consiste en ser un discípulo, un aventurero o un arqueólogo de mi propio ser.

P. Veo en sus obras abundantes guiños hacia la idea de significación, de un modo dinámico: una cosa significa la otra, un material o un color se corresponden con otro material, y por supuesto hay vacíos en todo este sistema de conexiones. Pero, ¿qué importancia atribuye, más allá de la significación, a la noción de sentido?
R. “El mundo está limitado en puntos secretos”. Esta es una cita de Athanasius Kircher, que fue un hombre con una inmensa curiosidad. Siempre me gustó esta frase y creo que puede ser verdad y si lo es, entonces se trata de una conclusión pacificadora y al mismo tiempo muy intrigante. La distinción entre significación y sentido es una cuestión filosófica de amplio espectro que me supera. Honestamente no puedo contestar, quizás podría hacer una obra de arte al respecto… En general podríamos volver a la noción de cultura y a su desarrollo histórico, ni las cosas ni los pensamientos desaparecen nunca, son llevadas a cuestas a lo largo de las distintas épocas, un ay otra vez, con cada generación, construyendo otro estrato de sentido y de importancia. Quizás pierdan la audiencia para la que fueron pensadas, y se vuelvan obsoletas, pero existen eternamente por el hecho de haber sido pensadas y de que alguien creyera en ellas. Así que intentaré explicarlo de esta manera: estoy interesada en los traslados del sentido y en la versatilidad de los objetos y en las creencias sistematizadas, e intento comprender ese sentido en tanto que es una corriente, un flujo.

P. Coincide de algún modo con esta tesis: “El conocimiento metafísico hoy día reverdece en el arte” (F. Inciarte)?
R. Sí, totalmente. ¿Dónde más puede desarrollarse ese conocimiento más allá del ámbito de los géneros artísticos? Hasta en la religión el arte siempre necesitó manifestar ideas metafísicas.

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