sábado, 22 de enero de 2011

Notas para un diario 188



"¿Qué es para ti la ternura?", me preguntaste una mañana. "Algo muy importante, algo a lo que doy cada día más importancia". "¿Me la puedes definir?" "Difícil, pero te citaré el Tao (LII): "Percevoir le minuscule/voilà la clairvoyance/Garder la douceur,/voilà l´énergie". "¿No sabes decir nada sin citar un libro?" "No. Lo siento, soy así de limitado"

5 comentarios:

J. G. dijo...

es vecino de convivencia en el interior de un libro

excelente

cabopá dijo...

He leído varias notas de este diario, me gustan....
Así que me asomaré de vez en cuando a esta ventana tierna entre libros y vino, entre luces de faro,luces lunares y luces solares.
Besicos.

delarica@unav.es dijo...

gracias por tus generosas palabras

Eidyllion dijo...

Qué foto más apropiada! tierno es el anciano, tierno es el niño, y tierna es la baguette... como tierna es la escena. 

Yo ayer me enternecí paseando: en un corto tramo me crucé con una mujer de falda larga y sombrero de ala ancha que paseaba en su bicicleta a un minúsculo perro que dormitaba en la cesta delantera. Contrastaba con la intensa circulación que ella parecía ignorar. Al instante pasó, casi rozándome, un monociclista equilibrando su cuerpo, de brazos abiertos, concentradísimo en su divertido vehículo. Y seguí caminando, alegremente sorprendida, feliz, con la idea de estar adentrándome en la escena de un cuento de Michael Ende... y al llegar al paso de cebra, ya cerca del final de mi trayecto, me crucé con un hombre elegantemente vestido que por causa de alguna extraña enfermedad no andaba, sino que subía y bajaba el cuerpo entero flexionando a su vez una de las dos piernas hasta practicamente rozar el suelo con la rodilla. Y así a cada paso! Con una agilidad increíble... pensé que no era pena lo que me inspiraba la escena. Su semblante no mostraba resignación ni vergüenza sino más bien seguridad, alegría de poder salir por su propio pie a la calle... a la vida. Y me dije que era tierno. 

Me imaginé lo maravilloso sería entablar una amistad con una persona así. O con la dama de la bicicleta, o con el monociclista.

delarica@unav.es dijo...

una historia preciosa, llena de la clarividencia de la que habla Lao Tsé en la cita del Tao