viernes, 23 de enero de 2009

Decisiones importantes

Me dirijo hoy especialmente a los de mi quinta, los que mal o bien hemos tenido ya que tomar no pocas decisiones: carrera, trabajo, dónde vivir, casarnos o no, niños o no, cuántos, qué hacer con lo que nos enseñaron de pequeños, amigos, amores,… Leo en Arthur C. Danto (La distancia entre el arte y la vida) un párrafo que llama la atención y sobre el que me gustaría conocer vuestra opinión:
No creo que la gente sea capaz de pensamiento racional cuando se trata de tomar decisiones sobre su propia vida. Por supuesto, están convencidos de que su comportamiento es racional y que han pensado cuidadosamente el asunto, pero cuando se han de tomar decisiones vitales importantes, con quien casarse, dónde vivir, qué carrera estudiar, a qué universidad asistir, la mente del ser humano simplemente no está capacitada para abordar la complejidad de tales cuestiones. Cuando intentan analizar racionalmente las opciones que existen, sus pensamientos emocionales inconscientes toman el mando y deciden en su lugar.

14 comentarios:

jaimemarlow dijo...

Completamente de acuerdo.
Por lo demás, buen blog.

Ion dijo...

Yo creo que tiene razón y no la tiene. No la tiene porque, si ¨los pensamientos emocionales inconscientes¨ tomaran el mando, nuestras decisiones -importantes- no serían libres (razón + voluntad) y, por tanto, no necesariamente responsabilidad nuestra. Si tiene razón en que, en algunas de esas decisiones, como en todas, por otra parte, las emociones juegan un papell importante.

Quizá para Danto ¨los pensamientos emocionales¨ significan eso: la combinación de razón y emociones a la hora de decidir.

paisajescritos dijo...

De modo general creo que hay una base de razón, cosas que se tienen más o menos claras, pero es fundamental y determinante lo que te viene a las manos en la vida a la hora de ir dando pasos. Y luego hay un punto más, en el que lo racional que en este caso llamaría el sentido común (que nos hace ser coherentes por fuera pero no siempre por dentro)nos empuja no a decidir, sino a renunciar. Y las renuncias a los deseos llevan a esa coherencia con los pasos dados y asumidos, pero en ocasiones también conducen a la incongruencia interna o incluso a actos de cobardía: el miedo a cambiar y la seguridad de lo conocido. Aquí lo consciente puede con lo inconsciente. Y en este punto de las renuncias creo que es donde estamos situados los de nuestra quinta.

alfonso dijo...

Nuestro raciocinio se va formando desde antes de nacer y es la guía por donde se da rienda suelta a nuestras emociones. Equivocarse debe ser salirse de ese camino racional que tenemos marcado, y a la vez es lo que nos devuelve a nuestra realidad humana y nos coloca en nuestro sitio.

Annie Leibowitz dijo...

creo que está clarísimo.

"Todo empieza con una emoción. Ya lo intuyeron algunos grandes hombres de acción hace medio siglo y lo corrobora ahora la ciencia.
En el inicio -si, lo que acabamos de decir es correcto- hay una emoción. A continuación, se lleva a cabo un proceso de cálculo racional en el que se va ponderando toda la información disponible. A diferencia de la primera fase, en la que todo ocurre a velocidad de vértigo, la segunda etapa es lenta y tediosa: hay tal proliferación de argumentos a favor y en contra que, a fuerza de ponderar y sopesar datos, la lógica de la razoón no acaba de imponerse. Afortunadamente, al final reaparecen, como una tabla de salvación , las emociones. Si antes no sabíamos para qué servían las emociones, ahora constatamos que sin ellas no tomaríamos nunca decisiones. De ahí que muchos especialistas en robótica estén ahora empeñados en que los robots del futuro sean capaces, también, de sentir emociones para que puedan decidir en igualdad de condiciones que los humanos. Si nosotros no podemos decidir sin emociones, los robots tampoco.

En contra de la opinión de la inmensa mayoría, que cree conocer las razones conscientes que motivan sus decisiones, los neurólogos sugieren que, en última instancia, es una emoción la que inclina la balanza hacia un lado u otro. Si sólo contáramos con la razón, no decidiríamos nunca nada, dada la complejidad casi infinita que supone evaluar correctamente la selva de datos disponibles."

Más:

"Durante miles de años se creyó que las emociones no debían influir en la toma de decisiones. Que sólo la razón contaba. Hoy sabemos que esto es falso.
Las decisiones morales, frente a las utilitarias, no tenían cabida en el mundo emocional. Hoy estamos intuyendo la existencia de una moral innata, al margen de la religión, fundamentada en los mecanismos emocionales."

Y más:

"No es cierto que se decida mejor con la razón que con el corazón. Es falso que la moral sólo habite en la guarida de la razón; también lo hace en la de las emociones, que no son fuente de desvarío únicamente, sino de alegría y cooperación social. La ciencia le está devolviendo medio mundo prohibido al hombre de la calle. Está irrumpiendo en la cultura popular."

molinos dijo...

yo no soy de tu quinta...a lo mejor por eso no me planteo tomar decisiones racionales.

Helene Hanff dijo...

nunca me lo había planteado en estos términos, pero después de leer tu post he caído en la cuenta de que soy MUY racional para todo excepto para tomar esas decisiones. No sé si estoy orgullosa de ello o no.

Alvaro de la Rica dijo...

Telegráficamente:
Gracias jaimemarlow, quien quiera que seas, por lo de buen blog.
Ion, responsabilidad, responsabilidad, responsabilidad…¡qué horror!
Magdalena: pienso exactamente lo mismo que tú, respecto de nuestra quinta: a mí me has dado en plena línea de flotación; me quedo alucinado con las coincidencias.
alfonso: si te he entendido bien, la vida es un viaje de retorno a la semilla, un viaje a la placenta?
señorita leibovitz: estamos haciendo, entre los dos, un entero mapa de los sentimientos: más nos vale no equivocarnos…
molinos: Usted perdone, baby, por lo de la edad, me he encontrado poca gente en mi vida como tú de la que pueda decir: si dice esto, es que seguro que pasa esto otro
(y no te enfades)
helen hanff: gracias por pasarte, es un honor. A mí me pasa tres cuartos de lo mismo. Racional para todo menos para lo importante, y tampoco tengo puñetera idea de si es bueno, malo o regular. Por cierto, te mango roads para ponerla en mi blog esta tarde, if ypu dont mind.
Por cierto si no conocéis este blog (http://helenehanff.blogspot.com/)
no os lo perdáis

José Antonio Calvo dijo...

Me gusta más pensar -y creer- que la mayor parte de los que habitamos este mundo tomamos nuestras decisiones HUMANAMENTE. Y en ese "humanamente" unas veces el acento está en lo racional y otras en lo emocional. Dudo, por otra parte, de lo inconsciente; ese lugar lo ocupa, más bien, lo precipitado y/o lo espontáneo. Pero en esa rapidez también hay mucha humanidad.
No me gusta la dualidad racional/emocional: destroza al hombre. Además, creo que en la elección hay otras motivaciones ofrecidas por Alguien que es más íntimo a nosotros que nosotros mismos (¡qué bien nos conoce!).

Tacho dijo...

Estoy en esa linea; llegado el momento y en ocasiones muy concretas, "esa decisión" la tomo a bote pronto, sin dedicarle más que unos pocos minutos. Lógicamente "esa decisión" está tomada en base a criterios de vida formados durante toda mi vida. Otra cosa es si "esa decisión" es la acertada o no, pero eso, amigo mío, es harina de otro costal. Con el tiempo se verá.
Si acaso dependerá de nuestra capacidad de aclimatación, valentía, fortaleza, sentido de la lealtad, fidelidad, humildad...
Álvaro, disfruto leyendo tu blog.

Alvaro de la Rica dijo...

estoy bastante de acuerdo con los dos, y gracias por aguantar los rollos de este blog
un abrazo a ambos
alvaro

Jaime dijo...

A la sra. Leibowitz: ¿podría facilitar la referencia de los textos entrecomillados?

Annie Leibowitz dijo...

al sr. Jaime: Eduardo Punset, articulos y entrevistas varias. Libro recomendado: "El alma está en el cerebro"
Álvaro: a mí que me registren... :)

jaimemarlow dijo...

Muchas gracias, Sra. Leibowitz.
(En aras de la claridad, soy el jaime del comentario penúltimo, no me registré bien al hacer el comentario).