jueves, 25 de noviembre de 2010

Lo opuesto a amar



Lo opuesto a amar no es odiar, sino separase. El que el amor y el odio tengan algo en común se debe a que la fuerza de ambos consiste en unir y mantener unido: la persona que ama con la que ama, la persona que odia con la odiada. La separación es un medio de comprobar ambas pasiones.

John Berger, Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos.

21 comentarios:

Eidyllion dijo...

No entiendo nada...

delarica@unav.es dijo...

yo tampoco estoy seguro de comprender lo que dice, ni de compartirlo siquiera, pero me ha dado que pensar

fromthetree dijo...

Me parece una observación muy lúcida: el amor y el odio implican tomarse en serio (o por lo menos, tomar en cuenta) la existencia de alguien.
La separación (yo la entiendo aquí como indeferencia, como desapego), implica lo contrario: prescindir del dato de la presencia, eliminar ese dato.
No creo que dicha afirmación sea un juego retórico, me parece fácilmente constatable en la experiencia vital de cada uno.

delarica@unav.es dijo...

Tampoco pienso yo que se trate de un juego de palabras. En absoluto.

Pero eso no significa, en mi caso, que las entienda.

Su lectura contiene cosas muy apreciables, pero no estoy seguro de que Berger esté utilizando la palabra separase sólo en el sentido que Ud. le da.

Yo me pregunto por ejemplo si no pertenece también a la experiencia vital el hecho de que a veces para darnos cuenta de que amamos a alguien hay que separarse. O, incluso, el hecho de que amamos tanto a alguien que debemos separarnos de él (por ejemplo en el caso de que le hagamos daño)

El Constructor dijo...

cuando amas a alguien que has dañado, muchas veces hay que tomar la decisión de marcharse por no dañar mas. hacer eso, irte por no dañar a la persona que amas... es la mayor muestra de amor.

María dijo...

Yo también creo, a pesar de no entenderla del todo, que es una reflexión muy lúcida y que-al menos-arroja luz... Pero, aunque comparta lo que dices sobre la separación, creo que -aunque inevitable en algunos casos-es dolorosísima.

Eidyllion dijo...

Quizá sólo en separación es posible demostrar la existencia real de un hecho amoroso cíclico, completo, unitario: el odio que nace del amor... como un doloroso reconocimiento de las circunstancias que nos separan de él. Y el amor que nace del odio, como una señal de humildad, de aceptación de algo que no podemos cambiar y de lo que nos llevamos la mejor parte.

De igual modo, el ruido nace del silencio y el silencio del ruido...

madison dijo...

Perdon por mi ignorancia, pero ¿se trata de una novela?
Es que me encanta leer a Berger, pero de este libro no tenía ni idea de su existencia.
Gracias

delarica@unav.es dijo...

gracias por los comentarios

madison: Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos (Hermann Blume, 1986)

son unas consideraciones sobre el amor, un ensayo

José Antonio Calvo dijo...

Me parece una gran cita. El año pasado, en una discusión académica (pero de café)sobre "Cumbres borrascosas", me costo Dios y ayuda defender que el amor no tiene como contrapartida el odio. En concreto, explorábamos a Heathcliff desde Steiner, quien dice que "el amor tiene como contraposición dialéctica el odio". No sé cómo explicarlo: es una intuición sobre la que he de reflexionar más.

delarica@unav.es dijo...

eso mismo me pasa a mí, José Antonio que no sé explicarlo porque no lo comprendo, pero lo que sí sé es que el camino correcto es ir de lo que no se sabe a lo que se desea saber

Francis Black dijo...

"mantener unido: la persona que ama con la que ama, la persona que odia con la odiada"

Aquí el que ama esta unido al otro que ama también, sino seria con la amada, por contra el que odia tiene un vínculo con la odiada pero a la odiada la presenta fuera de la relación. La odiada no odia podría ser que reciba las consecuencias. Si te separas (no lo veo algo físico sino mental) ya no hay reciprocidad el amor se pierde, entiendo que para amar se necesitan dos, lo otro es otra cosa.

(Claro que he dormido cuatro horas)

delarica@unav.es dijo...

a mí esta frase de Berger, cuando la leí, me pareció que en su claridad y brillantez encerraba una falsedad pero no atino a descubrirla claramente
no sé si se puede decir que el odio une por ejemplo
Francis Black, no creo que para amar se necesiten dos, necesariamente

Francis Black dijo...

Eso es una disparidad de criterios irreconciliable,yo creo que sí. ¿Hablamos de amor entre personas no? no amar la pintura, el cine.....

Icíar dijo...

Yo una leí, creo, o quizás no lo leyera, no sé bien, que lo opuesto del amor no es el odio, es la indiferencia. Cuando uno odia es porque hay algo que te duele, igual que la tristeza y la felicidad van unidas, se generan los mismos neurotransmisores o lo que sea, lo mismo debe de pasar con el amor y el odio al mismo sujeto-objeto. La indiferencia, sí es lo contrario de amar. Ahí ya no hay esperanza, si sientes indiferencia, no hay nada que hacer, no hay vuelta atrás.

fromthetree dijo...

Leyendo más atentamente la cita, me parece que lo que late en ella es la paradoja de la posesión: para poseer algo es necesario liberarse de ello, o al menos tomar una distancia. Creo que trata de esclarecer ese núcleo difícil y misterioso del vínculo con el ser amado.
De todas formas, sea lo que sea, me encanta la cita.

delarica@unav.es dijo...

gracias a todos por los interesantísimos comentarios

me gustaría responder con otra cita, en la siguiente entrada que voy a colgar en unos minutos

sólo quiero decirle a mi admirado FB que no me queda más remedio que pensar que puede haber amor entre personas no correspondido; no es tanto una convicción racional cuanto una experiencia. En otras palabras, si no sostuviera eso tendría que reconocer que no sé lo que ha sido mi vida: me la he pasado amando a personas que apenas sabían de mi existencia (en esto exagero un poco, pero…)

Francis Black dijo...

Bueno ya veo que me he ido del tema, para variar, yo hablaba de Amor de pareja, de dos, no amor filial o amor por creadores, escritores...., si dices que has amado a varias personas es que hablamos de otra cosa. Lo enlazo un poco con el post de hace unos meses sobre la mentira, el de la mentira verdadera y la mentira de mentira, pero bueno aunque me salga del tema ya me va bien para plantarme mis cosas, así que gracias.

Lo de irreconciliable era una coña, claro está.

delarica@unav.es dijo...

gracias

el objeto a dijo...

ese libro de Berger que leí hace años, cuando salió en castellano, me encantó... y me impresiona porque recordaba casi de memoria este fragmento que había copiado en alguna libreta que me acompañó cuando me fui a vivir a California... precioso encontrarlo aquí,
abrazos

delarica@unav.es dijo...

a veces hay palabras que tienen una dimensión hipnótica
yo, que me sentí atraído hacia éstas, reconozco que sigo sin entenderlas