sábado, 15 de mayo de 2010

Auto-Bio-Grafía

Desde que tengo recuerdos, desde las primeras imágenes impresas en mi mente, encuentro atisbos de la actividad de escritura. He escrito desde el primer momento, he escrito siempre, y, seguramente, de las últimas cosas que haga en esta vida sea escribir. Por macabro que te parezca, me imagino perfectamente la escena (otros lo han hecho, y se ha cumplido a la letra la imagen de como sería su muerte propia, i.e. Robert Walser durmiéndose en la dulce nieve, en pleno último paseo): pocas horas antes, yo (te) pediré un cuaderno, un lápiz, mi pluma (de la que no me separo desde hace más de treinta años) y garabatearé algo, probablemente algo incomprensible y sin sentido aparente, con una letra pequeña y nerviosa, algo que hable de ti, de todo lo que fue esta locura de vida, quizás te pida perdón, quizás me arrepienta (¿de no haber dado mejor ejemplo? ¿de haber mostrado que soy demasiado humano? ¿quién sabe?), quizás simplemente te diga que te espero (purgando) del otro lado, ese será mi testamento, sólo eso, nada más importará (ni me importa ya, de hecho). Después pasará un rato. En mi final, encontraré mi principio, te encontraré a ti, y quizás mi escritura. Me he pasado la vida escribiendo. Lo he escrito todo. Comencé en serio en Inglaterra. Recuerdo tardes enteras en la sala de estudio mal iluminada y peor ventilada. Tengo dentro el olor del papel, de la tinta, de la madera y de la verdura hervida que nos esperaba tibia en el comedor. Los demás estudiaban o perdían el tiempo. Yo lo atesoraba en forma de letras y líneas. Ya estaba completamente persuadido de su valor infinito. No obstante, no guardo nada (ni una brizna de diario, ni una carta) de esa época. Y qué dramas, heróicos, qué tragedias, qué comedias románticas contenía todo aquello. Creo recordar que un día, en una crisis sentimental, hacia los quince años, lo destruí todo (y no sabes cuánto me gustaría recuperarlo y bucear en esa fuente claraturbia).
Lo primero que guardo es de un poco después. Conservo un diario, escrito día a día, sin faltar casi ni uno solo, desde que tenía diecisiete años. Cientos de páginas que algún día transcribiré. De hecho, conservo diarios de varios tipos. Un cuaderno negro, con lo peor (o lo mejor, de nuevo no sabría juzgar, es en el que he escrito la verdad desnuda), cuadernos de lectura, cuadernos de viaje, cuadernos con notas de trabajo, con pensamientos más o menos formulados, con poesías (siempre de amor). Hace un año comencé uno con los lugares de Navarra por los que paseaba con Alvarete. Describía el lugar, nuestras conversaciones, el tiempo que hacía, nuestro estado de ánimo. Hace tres meses, comencé otro con los días del entrenamiento para la media marathon. Quizás algún día lo convierta en una novela-río o mar. ¿Un hombre-pluma? Por supuesto que sí.
Y estas notasparaundiario. Otro ejercicio más. Otra dura ascésis. Un intento de mostrarme como soy, para ver si así me reconozco. Han evolucionado bastante. Al principio eran más automáticas y telegráficas, como lo es el original del meister Pla, del que toman el título y en el que me inspiré inicialmente. Eran sólo unas frases yuxtapuetas a otras, unidas no por la sintaxis sino por el fondo y las reiteraciones a partir de las que se construían. Ahora las elaboro más. Las conformo primero en mi mente. Me gusta más así, escribir con la mente, más que con la mano o con los ojos. No es lo mismo. En absoluto. Todo depende de lo que uno se deje ir; una escritura es más materialista que otra. Seguro que lo has experimentado, pero quizás no tengas conciencia de ello. Para tener ese feeling, hay que haber pasado muchas hora escribiendo. Sólo entonces, sólo entonces se oyen cosas que de otro modo pasan totalmente desapercibidas al resto. Un misterio grande. Claro.
P.S. He encontrado esta casa en internet. Se la hizo un escritor con sus propias manos. ¡Qué chulada! Alguna vez yo también he fantaseado, pensando que era Wittgenstein, en hacerme una cabaña para mí solo en los bosques de Noruega. Pero no, no lo soy, para bien y para mal. Soy un tipo muy normal, que si no escribe estalla. Eso no tiene nada que ver con la calidad de la escritura, y mucho menos con el éxito de la misma. Algo que, por cierto, me deja totalmente frío. Lo mío es otra cosa. Una práctica existencial, por muy pedante que suene no se me ocurre otro modo de decirlo. Y no necesito cabaña. Me basta y me sobra con una mesa en una terraza, en una biblioteca pública, en un banco en un parque o en cualquier rincón de mi casa (después de veinte años no he conseguido tener ni un despacho, escribo féliz en un comedor a medio poner). Creo que a mí me pasará como a Severo Sarduy, que el día que ordene mis cosas, mi biblioteca, mi despacho, mi alma, ese día voy y la casco (qué pesadito estás con ese pensamiento de muerte). En cambio, sin ti, sin tenerte en mi horizonte vital, no podría escribir una sola línea. Qué contradictorio, ¿no? ¿No éramos inconciliables el poema y yo? Pues sí, pero es que la contradicción es el principio, el medio y el final de mi escritura: el entrecruzamiento, el malentendido, la cruz.

16 comentarios:

María dijo...

Sure. It can not be anything else but a `mystère´.
I wish I could write better. I shoul try harder...
Me encanta la primera foto...(¿Dónde está este escondite?)

Un abrazo, Al.
Mary.

delarica@unav.es dijo...

Otro para ti Mary

Randle dijo...

Debo de leerlo, a Walser digo, estoy seguro de que sí.

Eterna dijo...

De todas las entradas que he leído aquí, ésta ha sido la que más me ha gustado y con la que me he sentido más identificada. No tiendo a buscarme en los textos de los demás porque me parece egocéntrico, y bastante tengo ya con el ego que tengo. Pero en esta ocasión...

mi madre dice que en la cuna no me dormía si no tenía algo para pasarle las hojas, y recuerdo cuando aprendí a leer. Tuvieron que cambiarme de habitación porque no dejaba a mi hermano dormir.

Empecé a escribir de verdad en Irlanda. Echaba de menos mi idioma, como echaba de menos mi casa. Hasta entonces sólo había escrito poesías (todas de amor).

Gracias por esta entrada.

delarica@unav.es dijo...

gracias a ti por el generoso comentario, que también a mí me ha gustado mucho

Zina dijo...

Esta entrada es muy valiosa. Me ha gustado mucho todo lo que cuenta en ella.
1 saludo.

Susan dijo...

Álvaro, suelo leer las entradas de este blog. Siempre salgo con una grata sensación, pero hoy me veo impulsada a dejarlo por escrito.
Siempre me ha conmovido la muerte de Walser en la nieve, durante un paseo por los alrededores de la clínica suiza en la que vivió tantos años.
Te dejo un saludo, que tengas una buena tarde de sábado.

Anne Bonny dijo...

Hoy camino por este blog por primera vez y de repente, me encuentro con la casita de madera que se parece en algo a las que he intentado construir en mi isla.

La tuya es cabaña del norte, le falta el color rojo para estar en Finlandia y le falta un lago cercano para ser perfecta.

Yo no tengo cabaña roja, ni tengo lago pero tengo un precioso mar que me rodea por los cuatro costados.

Te seguiré.

Anne

madison dijo...

Maravillosa entrada.
Adoro a Walser y sus kilométricos paseos diarios.

maria dijo...

Alvaro : qué lindo !! Esos testamentos escritos serán los que van a conectar a tus hijos o a quienes has querido contigo más allá de la muerte .
Yo les dejaré un pequeño libro de poesía escrito por su madre y un par de cartas Esa conexión me hará aún más su madre para ellos cuando yo no esté.

Mi hermano tiene un diario de un ascendiente que fue desterrado a una isla solitaria ( Juan Fernández )en 1851 . Está llena de poesía. Leerlo es como si estuviera vivo

delarica@unav.es dijo...

Gracias a todas por vuestros comentarios. Me alegro de que haya gustado. Nunca se sabe cuando se acierta, y esa es una de las grandezas de la escritura.

molinos dijo...

A mi también me ha gustado.

Icíar dijo...

La necesidad de escribir del escritor. El tema común en el que todos los escritores coinciden. Se encuentran en la escritura, ¡qué cosas!
No eres pesadito con el tema de la muerte. A mí también me ronda. Ni siquiera me parece un tema tétrico (más bien me gusta).
Ese cuaderno negro no estaría mal que saliera a la luz.

delarica@unav.es dijo...

gracias Ana, por pasarte

delarica@unav.es dijo...

eso no es posible

Eidyllion dijo...

Álvaro, yo no soy escritora (de ensayos, novelas o blogs; sí de diario) y sólo la entiendo (la escritura) como un "si no escribo, estallo"...

... a veces, cuando escribo, creo descubrir mi verdad absoluta -una transparencia vital que sólo soy capaz de hacer fluir a través de la tinta de mi pluma, del trazo de mi lapicero de plomo- y ahí queda, sobre el papel. Si escribo de amor... Amor Verdadero! saboreo en ese instante "el sentido absoluto" de la vida. Y le diría: "Ven. Te espero. Allí donde estés, déjalo todo y únete a mí para siempre." Y ese bello momento se desvanece cuando levanto la mirada y dejo caer el lápiz y reemprendo mi vida de mentiras.

¡Cómo te entiendo cuando escribes (en tu blog, hace exactamente un año menos una semana): "Lo ignoro todo al comienzo de cada entrada y confieso que me cuesta descubrirlo después, al releerlas..." - mi fuente de verdad ignorada, encubierta, aplacada por la vida... es la escritura-, y en la anterior, cuando citas "vivir no es sino esperar(se) en los límites de la verdad" -yo entiendo el límite de la verdad-mentira como un paralelismo entre la escritura-vida... ¿no lo ves tú así?