jueves, 7 de enero de 2010

10 años con minúscula

En efecto, si miro los créditos de mi destartalada edición de Verde agua, veo que se publicó hace ahora diez años, en el prometedor año 2000. No salió solo, ni siquiera fue el primer libro de la nueva editorial, ya que en su lomo lleva un flamante número 2. El primero, la primera apuesta de minúscula, fue un espléndido Joseph Roth, Las cuidades blancas, traducido de manera excelente por Adan Kovacsics. Era no sólo prudente sino lógico empezar con Roth. Era lo adecuado. Pero era importante continuar inmediatamente con Marisa Madieri. ¿Por qué? Roth constituye un símbolo para alguien como Valeria Bergalli, editora y creadora del sello: el símbolo de una Europa cosmopolita, de raíz griega y judeocristiana, moderna y racional, ilustrada, subjetiva y política, abierta y combativa, democrática y ética. Una Europa civilizada y civilizadora que supera las fronteras físicas del continente europeo. Quizás nadie como Roth (habría que remontarse a Cervantes, a Moro o a Erasmo) representa más a fondo la grandeza de un fracaso, el intento desesperado por vivir con la plena dignidad inherente a la vida humana. Pero, al mismo tiempo, era necesario que le siguiera de cerca Madieri: esa Europa ensoñada, y vivida, está lejos de ser una quimera, algo que pertenece sólo al pasado. Se trata de un espacio vivo, presente, que debe reencontrarse en la experiencia de escritores coetáneos. Marisa Madieri lo era. Y el tándem funcionó a las mil maravillas: Verde agua se convirtió en un éxito, el long seller de la editorial, que, al mismo tiempo, lo redescubrió en más de un país europeo. He seguido esta aventura intelectual desde el primer volumen hasta el último (el no menos imprescindible París, Francia, de Gertrude Stein). En medio, he paseado de la mano de minúscula por los paisajes (narrados) de media Europa, de Nápoles a Praga, de Venecia a Kolyma, de Nueva York a las fronteras árabes del Estado de Israel. Hay que decir claramente que la selección de minúscula es grandiosa. Los temas que le interesan a Valeria (el lenguaje, el sexo, la memoria, la creación poética, los mecanismos perversos de la exclusión y la violencia política) son los que más me interesan a mí también. Me atrae una tradición, pero sólo en la medida en que permanece viva y renovada en la actualidad. Eso, con la prudencia que aconseja una empresa económicamente muy dificultosa, lo ha sabido hacer Valeria como nadie. Un día de diciembre de 1983, Marisa Madieri miraba "el trozo de cielo que se recorta al fondo de la calle Catraro, y que se tiñe, durante la puesta de sol, de púrpura, y que cuanto más frío y terso es el aire, más se enciende el rojo y refulge el rubí" (Verde agua, 134). Yo estoy seguro de que, en estos diez años, Valeria Bergalli habrá sentido el frío de una empresa titánica y, en buena medida, solitaria. Pero, como en la descripción citada, ha sido ese frío, aceptado con coraje, el que ha hecho que tantas páginas de literatura brillen como el rubí ante los ojos de los lectores de minúscula.
P.S. No lo hago nunca, pero, ¿sería mucho pedir que, quienes hayáis leído y disfrutado de algún libro de la editorial, dejarais al dorso un comentario para Valeria? Se lo merece.

37 comentarios:

Henohenomoheji dijo...

¡Cómo no! Yo también me he conmovido con la prosa de Madieri, con ese Verde agua, con La Isla, de Stuparich, que he leído con un nudo en la garganta, con la Venecia de Tziano Scarpa o con la angustia vital y viajera de Anmarie Schwarzenbach, títulos todos de esa magnifica editorial que es Minúscula. Creo que la proliferación de estas pequeñas editoriales es lo mejor que le está pasando a la edición española en los últimos años. El catálogo de Minúscula es realmente "mayúsculo". Espero que siga creciendo. Ánimos y felicitaciones para Valeria Bergalli... y un saludo para ti desde el nuevo año

delarica@unav.es dijo...

Otro para ti, amigo!

David dijo...

Nunca se puede estar suficientemente agradecido a editoras como Valeria Bergalli. Alguien que te ayuda a descubrir a escritores com Stuparich, Egon Erwin Kisch, Victor Klemperer y a muchos otros se merece todo el reconocimiento del mundo. Vi una entrevista que le hicieron en un canal catalán y me pareció (era previsible)una persona enantadora.

delarica@unav.es dijo...

Puedes creerlo, David, feliz año!

madison dijo...

Yo tambien soy una fan de esta editorial y he leido varios de sus libros.
La Isla, Relatos de Kolima, La casa de la infancia, Quien parpadea teme a la muerte, creo que ninguno más.

me gusta la traducción y la calidad del papel.
Un saludo

delarica@unav.es dijo...

gracias Madison!

David dijo...

quise decir encantadora, claro.

juandesola dijo...

Hay editoriales que se hacen un hueco en la casa de uno, entre los estantes de libros imposibles, catálogos que dejan una huella indeleble a cada lectura. Minúscula es una de ellas, sin duda.

Y luego está lo que no se ve pero no por invisible es menos importante: su editora tiene un trato exquisito con los colaboradores.

Que siga así por muchos años. Somos legión los que lo agradeceremos.

delarica@unav.es dijo...

qué importante es eso que dices, Juan, lo que no se ve, y sin embargo de algún modo se nota
feliz año, señor!

alfonso dijo...

verde agua, fue tu primera recomendación y desde entonces te hago caso en todo lo que me dices que lea, y este 2010 volveré a leerla, enhorabuena a su editora

David Álvarez dijo...

Me han abierto siempre tanto el apetito los libros de Minúscula... de leer y de escapar. Y, luego, también el placer, claro, como con las páginas de Klemperer. Fantástico.

Jorge dijo...

¡Qué hermoso homenaje a una grandísima editora! Algunos de los libros más bellos que he leído están en su catálogo. Gracias Valeria Bergalli y a usted, Álvaro, por esta inicitiva.
Jorge Martín

delarica@unav.es dijo...

Gracias a ti, Jorge, por pasarte y comentar

delarica@unav.es dijo...

un libro maravilloso, Alfonso, me alegro de habértelo dado a conocer
te llamo un día de estos

delarica@unav.es dijo...

David Alvarez, gusto de oírte: LTI es una lectura fundamental, a mí me abrió los ojos a muchas cosas en las que no había pensado, y me llevó a los Diarios, uno de los libros más importantes del siglo XX. Feliz Año!

Icíar dijo...

¡Por supuesto! Valeria. Ha sido un placer conocerte a través de las palabras de Álvaro.
Yo también he disfrutado con tu criterio. Hace poco terminé 'Verde agua', y 'El claro del bosque' ya me está esperando.
Me gustaría poder decirte palabras más acogedoras, pero... para eso ya está Álvaro.

En fin, enhorabuena por esa trayectoria.

delarica@unav.es dijo...

Feliz Año Iciar! Y gracias x participar en este improvisado homenaje

Francis Black dijo...

Es muy buena esta editorial, ahora estoy leyendo Paris Francia y me gustaron mucho, Capri de Alberto Savinio, la isla de Giani Stuparich y
Castilla y otras islas de Jesús del Campo.

delarica@unav.es dijo...

a mí también me encantaron

delarica@unav.es dijo...

De parte de la escritora Esther Bendahan:

La humildad, la creencia en la trascendencia de lo minúsculo puede salvar las ideas gigantes...
Gracias a la editorial Minúscula¡¡

Manuel Vieira da Cruz dijo...

Gracias, Álvaro, por despertar la atención para una labor editorial como la que está por detrás de Minúscula.
No es muy frecuente que se alabe de esta forma la importancia de un(a) Editor(a) de verdad. Además cuando la misma, en tiempos de ruído y sinvergüenzas, tiene el coraje -y el pudor- de presentarse así: «porque preferimos proponer libros sin recurrir a estridencias, casi en voz baja».

Es un detalle sin relieve que yo no conozca personalmente a Valeria Bergalli y solamente conozca su catálogo desde lejos (es una lástima, pero aquí a Portugal casi no llegan libros españoles).

Pero, como llevo más de veinte años en contacto permanente con el mundo de la edición de diversas formas, e incluso he sobradamente probado las mayúsculas dificultades de sobrevivir con una Casa indepediente en medio de olas enormes, tiburones, otras "bestias céleres" y, lo peor de todo, gran cantidad de piratas, tiene que ser con muchas empatía & simpatía que deseo a Valeria & Minúscula muchas décadas más.

Enhorabuena!

MVC

delarica@unav.es dijo...

gracias Manuel por el comentario tan autorizado como atinado; Feliz Año y que nos veamos pronto!

Irene Antón dijo...

En muchos sentidos, he crecido con Minúscula. Mucho como persona y mucho también como editora. Qué Minúscula tan mayúscula, qué Valeria tan valiente, qué editorial tan bien dirigida, qué gran selección de títulos. Cuántos mundos descubiertos a través de sus libros.

Gracias, Álvaro, por hacer un homenaje así a lo que no es evidente, a lo que quiere parecer minúsculo, a lo que anda de puntillas y sin embargo deja tanta huella. Gracias, Álvaro, por tu sensibilidad y generosidad.

Un abrazo enorme.

delarica@unav.es dijo...

Gracias a ti, Irene. Tiene mucho valor lo que dices, teniendo en cuenta tu espléndida trayectoria.

Belnu dijo...

Avec plaisir! Minúscula es una editorial maravillosa. Esos Roths de las ciudades, ese Verde agua, esos importantísimos Shalámovs, esas Tsvietáievas, tantos libros maravillosos, y siempre tan cuidados y rodeados de belleza. Diez años! Hay que celebrarlo y agradecerle a Valeria su curiosidad, su sensibilidad, su esfuerzo, su resistencia.

delarica@unav.es dijo...

Gracias Bel 100 % de acuerdo!

AnaCó dijo...

Verde agua fue de los primeros libros que me animé a leer de la sección de novedades, cuando salió hace 10 años, como dices. Tenía por entonces la manía de no leer nada nuevo hasta que no llenara las lagunas de los clásicos que tenía pendientes. Luego me di cuenta de que hacer esa distinción no me iba a venir bien, hay clásicos nuevos, como ese precioso librito de Madieri. Gracias por traerlo aquí.

delarica@unav.es dijo...

sin duda fue un cambio de criterio más que acertado
feliz año, tenemos un café pendiente

María dijo...

Empecé a leer "Verde agua"en una época bastante mala. Lo retomaré;no sé cuándo, pero lo haré. Está en mi mesilla de noche, y el título es muy significativo en mi vida.
Esta es mi aproximación al libro, y a la editorial por el momento...
Espero (seguro) tener pronto más cosas que decir...
María.

rfu dijo...

Me encanta la relación que tiene esta colección con el espacio, tanto exterior como interior. Una manera preciosa y certera de hablar de Europa. Enhorabuena.

delarica@unav.es dijo...

gracias a las dos por pasaros y comentar

paisajescritos dijo...

Pues yo he llegado más tarde. Este verano, en una ciudad blanca como La Coruña me hice con el número 1, el de Joseph Roth. Iba buscando al autor y me encontré con la editorial. Sobre todo me llamó la atención el nombre de la colección, Paisajes narrados. Todo un estímulo para mí. Gracias a Valeria por los criterios elegidos, selecta, y gracias a Álvaro por darme la oportunidad de traer aquí lo que fue más que un grato decubrimiento (también el formato de los libros, sus dimensiones, su textura... porque yo me "fijo mucho" en el aspecto físico ¿nunca lo he dicho? )

delarica@unav.es dijo...

nunca (es) tarde…

carlota dijo...

Mi primer libro de Minúscula fue "Cerdeña, como una infancia", de Vittorini, una delicia, que me agencié casi por casualidad, con motivo de una escapada a esa isla. Luego vino "Verde agua", inolvidable literaria y vitalmente. Y a partir de ahí me fié ya siempre más de Minúscula.
¡Gracias, Valeria!

delarica@unav.es dijo...

gracias por pasarte y comentar, y por el envío de los textos de RG, que leeré con calma
un abrazo fuerte

Ángela dijo...

He ido a mi estante de minúscula (el de casa) y he comprobado que mi edición de verde agua, es verdad, es del 2000! Cómo lo disfruté, y cómo disfruté las crónicas berlinesas, Jarmila, La isla (lo mejor que leí el año pasado), Las ciudades blancas... enhorabuena a Valeria doblemente, como librera y sobre todo como lectora

delarica@unav.es dijo...

gracias Angela, ahora una librera, y sin embargo, lectora

como me alegro de que tantos hayáis mandado mensajes para Valeria