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lunes, 24 de enero de 2011

Notas para un diario 189 (Brako)


Pensaréis que me he vuelto loco de remate, pero le hemos regalado a mi hija menor, con ocasión de su Primera Comunión, un perro. Se llama Brako y pertenece a la raza de los Weimaraners. Nació, junto con otros diez cachorros, el 20 de diciembre pasado, y si Dios quiere nos lo darán con nueve semanas el 19 de febrero, fecha de mi santo patrón. Los seis estamos como locos con él, vamos a verle siempre que podemos y no vemos el momento en que llegue a casa. Llevábamos años queriendo tener un perro, los niños especialmente, y ahora que ellos han crecido bastante, y que pueden echar una mano para cuidarlo, nos parece que es el momento oportuno (entre otras cosas porque si esperamos mucho más, en casa no vamos a quedar más que los padres).
Para los que seáis amantes de los perros, os transcribo algunas de sus características físicas (mirad qué bien redactado está el informe; la historia de la raza es especialmente apasionante):

Aspecto General
Perro de caza de tamaño mediano a grande. Los machos miden de 59 a 70 cm (tamaño ideal: 66 cm) y pesan de 30 a 40 kg; las hembras de 57 a 65 cm (tamaño ideal: 62 cm) y 25 a 35kg. Perro robusto, armonioso, vigoroso, de musculatura potente. Necesitan actividad diaria, su nivel de energía es alto.
Pelaje
Pelo duro: de longitud mediana, grueso, recto; pelo "de encima" liso y regular con un subpelo grueso; calza moderadamente desarrollada.
Colores
Diversas tonalidades de gris: gris plateado, gris ratón o gris corzo y negro. La cabeza y las orejas por lo general son más claras. Sólo se toleran algunas manchas blancas en pequeña cantidad en la caja torácica y los pies. A menudo, en el medio de la espalda existe una franja de pelo levemente más oscura y con otra textura,llamada "raya de anguila" más o menos ancha.
Cabeza
Moderadamente larga, proporcionada al cuerpo; más ancha en el macho que en la hembra, aunque la anchura de la parte superior de la cabeza sea proporcionada a la longitud total de la cabeza. La longitud desde la punta del hocico a la línea que une las comisuras internas de los ojos es un poco más larga que la de esta línea al occipucio. Existe una cavidad en las sienes. Hueso occipital ligeramente aparente. La arcada cigomática es muy reconocible detrás de los ojos. El hocico es largo y potente, sobre todo en los machos. la región de la boca y de los caninos es casi tan potente. la caña nasal es recta, a menudo un poco abombada, nunca cóncava. La base de la frente (stop) es extremadamente corta. Los labios sobrepasan el maxilar inferior sin que nunca sean temblones y son de color encarnado como el paladar. Existen pequeñas arrugas en las comisuras de los labios. las mejillas son musculosas y claramente pronunciadas. la cabeza es seca.
Orejas: anchas y bastante largas, llegando a la comisura de los labios, redondeadas en las puntas; en la muestra se giran ligeramente hacia delante, curvadas; implantadas ligeramente por encima de la línea del ojo.
Trufa: de color encarnado oscuro, que se transforma gradualmente en gris hacia atrás.
Ojos y párpados: de expresión inteligente, curiosa, amistosa.
Color: azules cuando son bebés, pero hacia los tres meses ya son de un tono turquesa-verdoso, para tornarse color ámbar.
Cuello
De aspecto noble y majestuoso, musculoso, casi redondo, no demasiado corto, con arranques potentes que se refuerzan hacia el hombro y la caja torácica y cada vez más armoniosos en dirección a la cruz. Sin papada.
Tronco
Bien proporcionado y musculoso. Longitud aproximada del tronco con relación a la altura a la cruz: 12/11.
Pecho
Bien descendido ligeramente por encima de la punta del codo. Costilla ligeramente redondeada.
Espalda
Sólida y musculosa sin hundimiento y no levantada por detrás. Si la espalda es un poco larga, se trata de una característica de la raza y no de un defecto.
Miembros delanteros y hombros
Buena angulación del hombro y del brazo. La distancia desde el codo a la muñeca es la misma que la distancia del codo a la cruz. Aplomos regulares tanto de frente como de perfil.
Miembros traseros y pelvis
Pelvis larga y moderadamente inclinada. Miembros traseros largos desde la articulación de la cadera hasta la del corvejón. La cadera, la rodilla y el corvejón están bien marcados, aunque el último un poco menos que los precedentes. Las patas son nervudas, musculosas y desarrolladas. Excelentes aplomos.
Andadura
En toda suerte de desplazamientos: paso franco y unido. Patas delanteras y traseras paralelas. Los saltos en el galope son largos y a ras del suelo. Al trote, la espalda se mantiene recta y no oscila. La ambladura no se busca.
Temperamento
Este perro de muestra germánico destaca por su gran elegancia y polivalencia ya que es apto en todo tipo de terrenos y para todos los tipos de caza.
Su carácter es tranquilo y afectuoso. Su sumisión y equilibrio hacen que tenga un fácil adiestramiento, además de resultar estupendo como perro de compañía.
Se ha ganado también el aprecio de los monteros por valer para todas las estaciones y temperaturas. Es apto para batidas, para caza delante de sí, e incluso para rastro de sangre.
Historia
La historia del weimaraner comienza con el Gran Duque Carl August y los nobles de la corte de Weimar. El Gran Duque, conocido como el cazador entre los reyes y el rey entre los cazadores, seleccionó la raza gris plata para la caza en sus bosques. Según la tradición alemana, no sólo el tiempo ha anulado las trazas del origen de la raza, sino que tal vez fueron anuladas deliberadamente por los nobles de esa época, para que este magnífico ejemplar sea exclusivo de la corte de Weimar. La teoría hoy acredita que proviene de Francia e indirectamente del norte de África. Se piensa esto por el color del pelaje, similar al de la raza de Saint Louis. El color gris es una característica hereditaria recesiva, por lo que se deduce que fue seleccionado para obtenerlo. La cabeza con el hueso occipital ligeramente pronunciado, al igual que el implante de las orejas, están presentes también en el perro gris de Saint Louis. La cola no cortada tiene una curvatura particular que recuerda a la cola del Saluki. El excepcional olfato, puede ser considerado una característica heredada de los antiguos Leithund de Tracia, que nos retrotraen a un momento anterior de la creación de la República de Weimar. En el siglo XIII, Luis IX de Francia, regresando de una cruzada al norte de África, llevo consigo ejemplares del que después se lo llamó el perro gris de Saint Louis, muy utilizado en Francia para el rastreo y captura de piezas en los bosques. Esta raza no convivía con los otros perros, vivía con sus cuidadores, lo cual puede explicar la unión con hombre y la necesidad de estar en familia de los weimaraners actuales. En el siglo XV, otros perros grises fueron llevados a Europa desde Asia. Finalmente el Gran Duque Carl August, un apasionado de todo perro de caza, selecciona la raza, busca y encuentra viejas líneas francesas, y siguiendo la tendencia de la época, un perro versátil y ágil, y las cruza probablemente con pointers españoles y algunas otras razas.
A fines del siglo diecinueve, el weimaraner era el rey de los perros de caza, era un perro tímido y un tanto temeroso, que debía ser tratado bien y con dulzura, hablándole en tono bajo. En 1882 el Braco de Weimar era ya una raza bien conocida y afirmada gracias a su versatilidad, y era usado por los cazadores profesionales y guardias forestales.
Por muchos años se hicieron suposiciones del origen de esta raza, evaluando que fueron el resultado de cruzas con Kurzhaar, Bloodhound, Pointer, y hasta una mutación genética del Kurzhaar. Hoy el origen es más claro, gracias a los estudios de los apasionados de esta raza, a pinturas de la época y al estudio de la genética del color. Hoy los conocemos como los fantasmas de plata o fantasmas grises gracias a los soldados americanos que los veían pasar moviéndose elegantemente por los campos alemanes.

jueves, 4 de agosto de 2011

Biarritz: joie de vivre! (1)


Riding!


La baignade!


Du côté du soleil.


J´ai trouvé a hobby horse au coin d´une ruelle.




Brako au sériuex.


Trois minutes avant le rayon vert.

lunes, 30 de abril de 2012

Seguir un rastro


Observando a Brako me he dado cuenta de que mi manera de trabajar, cuando escribo, no es tan distinta del modo en el que él se deja llevar en sus correrías por el campo. Con frecuencia, algo me dice que en algún sitio hay algo que me interesa, y normalmente no lo veo hasta mucho después de estar husmeando entre las páginas y las ideas de un libro o por alguna zona que secretamente me atrae y me llama. Sigo y sigo, a veces con una lentitud desesperante, olvidándome de todo lo que me rodea, y aunque me gustaría irme de allí, no puedo dejarlo. Es puro instinto, inexplicable. Casi nunca encuentro lo que no sé que busco, pero en todo caso mi tendencia natural se cumple. Hozando. Se cumple generalmente en la frustración. En veinte años he encontrado dos, a lo máximo tres, trufas. No es fácil explicar lo que se siente en esos pocos casos. Por lo demás casi nadie se ha enterado. Pero lo importante es desarrollarse como uno es, vivir o cumplir la función que llevamos inscrita en nuestro ser.

lunes, 8 de agosto de 2011

Hobby Horse está en Facebook


Y está encantado de tener muchos amigos, de modo que si os apetece podéis ya contactar con él por el camino habitual en dicha red social. Gracias a todos. Y también de parte de Brako. Esto se parece cada vez más a un zoo o a una granja…

sábado, 30 de abril de 2011

Notas para un diario 207

Fin de las vacaciones. El corazón es un microcosmos. Cuatro días de descanso han bastado. Lo importante es el ritmo. Hacer durante varios días las mismas cosas, con calma, sin estar pendiente del reloj. Necesitamos la repetición, al menos tanto como la variación; necesitamos a los demás y necesitamos estar solos. Un cuerpo es sagrado porque es amado. Los días se alargan, pero yo los he recortado acostándome pronto, a veces hasta con luz solar. He madrugado, escrito, leído, leído mucho. Y reflexionado. No salgas fuera, entra dentro de ti mismo: porque en tu hombre interior reside la verdad (S. Agustín, De vera religione, 39, 72). Siempre lo he creído así. No obstante, apenas he tenido tiempo de pensar en mí. He conducido, llevado, traído, acompañado, escuchado, paseado, contemplado (todo participios que implican una actividad más bien pasiva, casi una no actividad) a los que me rodeaban (incluido Brako). Sin más. No siempre me apetecía, en absoluto. Pero ya no quiero minusvalorar la importancia del mero estar, dejando a los demás su espacio. No quiero que mi casa nunca más sea un hotel.

viernes, 18 de febrero de 2011

Notas para un diario 192

Mañana es mi santo. Hoy Brako dormirá ya en casa. Un artículo de Luis Suñén me hace volver sobre la música y el destino abismales de Clara Haskil. Me impresiona una afirmación de Piglia sobre los blogs, con la que por lo demás coincido plenamente (ver el día viernes). Os estoy haciendo trabajar esta mañana. Contrariamente a lo que se cree (los que no se han estudiado el asunto) el arte viene siempre con retraso. Así ha ocurrido en todas las generaciones. ¿Quién reflejó el éxodo de los judíos orientales hacia el oeste en el siglo XX? No la generación que lo realizó, sino la siguiente. ¿Cuándo surge el siglo de oro español? En plena decadencia política. Siempre ocurre así. Arte de retaguardia. Claro. "El tiempo, como recordaba Inés Fernández Ordoñez en su Discurso de ingreso en la RAE, se hace fuerte en la caducidad". Yendo a otro tema que me interesa más, dos pensamientos sobre el amor. Qué tema más difícil. Primero: pensaba si puede intercambiarse la tríada información/conocimiento/sabiduría del famoso verso de Eliot (Where is the wisdom we have lost in knowledge?/Where is the knowledge we have lost in information?) por esta otra deseo/ternura/amor. ¿Dónde quedó el amor que perdimos en la ternura? ¿Dónde quedó la ternura que perdimos en el deseo? ¿Se puede? No lo sé. Tampoco supe nunca (aunque entiendo muy bien lo que quiere decir el poeta) si esos versos expresan una verdad. Al fin y al cabo vienen precedidos de aquel sonoro Where is the Life we have lost in living? La Vida con mayúsculas malgastada en el vivir. Me quedo con el vivir, cada vez más. No sé que es la Vida, como no sé lo que es el Amor, ni la Sabiduría. Sólo sé quien eres tú. Segundo tema: pensaba el otro día que un hombre (un varón, me refiero) sólo sabe ser bueno con una mujer cuando la ama (en el sentido fuerte de esta palabra). En cambio, una mujer puede y sabe ser buena con un hombre sin amarle. Le quiere, le aprecia, le necesita pero eso no implica que le ame en absoluto. Esto nos confunde y desespera a los varones. El amor puede ser una bendición y al mismo tiempo una fuente de desesperanza.

P.S. No sé de quien es obra la foto, y lo siento. Sólo sé que es de una israelí.

sábado, 13 de agosto de 2011

Biarrtiz: joie de vivre (2)


Fruits de mer


Brako mon amour!


France is different: la bibliothéque des plages


Nature vivant


Or lumière d´or


L´amitié. La bière.

sábado, 9 de julio de 2011

Notas para un diario 210

Hace unos días fui a visitar a un amigo que vive como un ermitaño en una casa de cristal empapelada de libros en pleno campo. Llegué a las seis de la tarde y salí a las 2 de la mañana. Cenamos un gazpacho, un filete de las vacas que tiene en su finca y un gin-tonic. Al llegar vi una oropéndola, por primera vez en mi vida. A golden uriol. Esta mañana he ido a un vivero. Quería comprar una alegría, una planta de flor blanca que Brako se había comido durante la noche (sí, a mucha honra tengo un perro lotófago). Me ha atendido una mujer joven y le he dicho lo que quería en castellano, "una alegría", y después lo he traducido al francés para ver si colaba. Inútil. No sabía de qué le hablaba. "Une joie, ça ne me dit rien…". He deambulado por las hileras de plantas y por fin he encontrado lo que buscaba. Se llaman impatiente o impatience. En realidad es la valeriana latina. He pensado al volver si la alegría tiene que ver con la impaciencia y tan sólo he podido recordar que mi madre, que tenía el defecto de la impaciencia (y la generosidad del amor), de pequeños no nos dejaba no estar alegres. Según ella la alegría era una obligación. Esta mañana mi hija mediana me ha dicho que se había pasado la noche pensando que yo estaba cerca de ella en el cuarto. "¿Y eso?" "Es que oía la cadena que llevas en el pecho". En efecto para dormir mi hija la menor me había pedido mi cadena con la cruz que llevo en el pecho. Mi otra hija conoce el sonido de memoria y como duermen juntas pensaba que era yo quien estaba a su lado. Ayer llegué a casa después de un largo día de playa. Las niñas se querían bañar. En el jardín, debajo de un árbol, estaba la persona que cuida de mi anciano padre. El hombre estaba leyendo muy cerca de la piscina bajo una sombra. Cuando volví a salir, vi a las tres chicas jugando entre risas. Él ya no estaba. Di una vuelta a la casa y comprobé que se había instalado incómodamente en el garaje, en una banqueta baja, a ras de suelo junto a los coches. Seguía leyendo con una sonrisa. Me admiró su dignidad y su delicadeza inmensa al saber apartarse… Hace unos meses di una conferencia. Una amiga vino a escucharme. A la salida le pregunté si le había interesado. Me dijo que lo que de verdad le había gustado era la vieja cartera de profesor con la que salí al escenario. Y no me extraña: es una manufactura de cuero gris tirando a verde oscuro que compré en San Juan de Luz hace años.

martes, 1 de febrero de 2011

El más allá de Clint Eastwood

Hace unos días fui al cine a ver Más allá de la vida, de Clint Eastwood (en inglés Hereafter). Iba un poco a regañadientes. A diferencia de a la mayoría de mis amigos, no me había gustado Gran Torino, y ahora, encima, pretende hablar de la muerte, del más allá, etc. Cosas sin importancia, como para que las maneje el gran maniqueo que es el bueno de Eastwood. Además estaba agotado, como de costumbre. La sesión de noche (la que podemos frecuentar los padres de familia) empieza tardísimo, coño. A partir de las once yo no soy persona, y espérate a que tengamos al perro. Bueno, pues en ese plan refunfuñón, me metí en el cine y me preparé para lo peor. Comienza la peli con un tsunami. La recreación es impresionante, sobre todo porque está realizada sobre el recuerdo que tenemos de las imágenes televisivas del tsunami de 2004 en Java (creo que en concreto están tomadas en un hotel de Pangandaran Beach). La introducción de lo real en la ficción resulta aquí efectivo, demoledor diría yo. Te quedas planchado al ver como la ola se lleva por delante a una chica francesa que, a punto de regresar, ha salido a ultima hora del hotel a comprar unas pulseras para las hijas de su amante. La mujer está a punto de morir, se sitúa entre la vida y la muerte, revive finalmente, pero ya nada será igual en su exitosa vida de estrella televisiva encamada con el jefe. De repente, la narración da un salto hacia un lado y recrea la peripecia de dos gemelos ingleses. Son uña y carne. Cuidan de una madre drogadicta con una madurez impropia de su edad (apenas tienen doce años). Menudo tandem, el mayor (nació unos minutos antes) abierto, locuaz, echado para delante. El otro se refugia en la fortaleza del hermano, pero es cariñoso e introvertido. En un lance cualquiera, el mayor sale de su casa a la farmacia y es atropellado por una camioneta de reparto. Cae fulminado sobre el arcén. Al benjamín se le viene el mundo encima. Sin su hermano, no es nadie. Otro salto lateral, el tercero ya, y nos encontramos en una ciudad de la costa oeste americana. Un hombre joven (Matt Demon) tiene poderes parapsicológicos. Es alucinante pero le basta con poner las manos sobre las manos de alguien para conectar con sus muertos. Éstos le hablan de modo perfectamente audible y le transmiten mensajes del más allá. No obstante, el tipo rechaza su don. De hecho, lo considera una maldición que le impide vivir. Es honrado y desea pasar desapercibido: sólo busca un agujero cualquiera donde trabajar y que le paguen un sueldo. Las tres historias van desarrollándose morosamente y en paralelo, hasta que por fin confluyen, de un modo admirablemente natural y bien trenzado, en la Feria del Libro de Londres. La chica francesa ha ido allí a presentar un libro sobre su experiencia de la muerte. Ha abandonado su vida anterior y se ha concentrado en escrutar el hilo que separa la vida del más allá. El americano, harto de todo, hace turismo en Londres y, mientras se pasea por la feria, escucha a la chica y reconoce una voz auténtica. Mientras, el gemelo superviviente, que también ha acudido ese día al recinto le ve y le reconoce. Desde la muerte de su hermano busca por internet un medium que le ponga en contacto con su otra mitad. Naturalmente no os cuento lo que pasa.
Salí del cine tocado. Y no sabía el porqué. No lo he sabido durante varios días, hasta que ayer, por fin, al entrar en la ducha, la película se me abrió como una flor después de una tormenta. Comprendí en parte su significado, aquello a lo que apunta. Es una tesis fuerte, pero coincido plenamente con ella: el hombre es hombre porque no rechaza el más allá. La continuación de la vida, después de la muerte física, forma parte de la condición humana. Sin esa intuición, creencia, seguridad interior, llámesele como se quiera, el hombre se desnaturaliza fatalmente. Todas las historias a las que vamos asistiendo durante la proyección, y el hecho mismo de que acaben siendo una sola, apuntan indirectamente a ese fin. La francesita cambia radicalmente de vida, mientras cuantos le rodean siguen con sus vidas filisteas ajenos a la verdad que ella ha experimentado. Son personajes planos, absurdos, pegados a eso tan aburrido y banal que antes se llamaba "el mundo". El gemelo trata de conectar con su hermano. Le quiere de tal modo, y depende tanto de él, que no atisba una vida en su ausencia. Pero cuando lo consigue, el mayor le hace una indicación única (muy reveladora del auténtico sentido de una trascendencia racional): vive tú, no te escondas en mí, toma de una vez las riendas de tu vida. El mensaje del más allá hace que el más acá sea vivible y tolerable. ¿Y el medium? Su conexión con el más allá le sirve sólo para ayudar a los demás. Odia la posibilidad (celebrada por quienes no acaban de entender de qué se trata) de lucrarse con su don. ¡Qué bien representadas están las diversas posturas de los hombres ante la vida de ultratumba, y qué bien planteada queda la única postura realmente humana, la que sabe que no se puede ni esconder esa verdad, ni esconderse detrás de ella para no vivir a tope la vida que te ha tocado, ni menos aún cabe aprovecharse de ella para fines espúreos! Hereafter, el título original, recoge en un apócope con forma de oxímoron la relación intrínseca y ontológica entre el más acá y el más allá.
Al final queda abierta la posibilidad del amor hombre-mujer y la del sentido de la vida. Pienso que hay una edad en la que sabes que amor y muerte se entrelazan en tu vida, no de una manera trágica sino de una manera real. Cuando amas a alguien rechazas por increíble la idea de que, tras la muerte, haya un término a ese amor. Amas con la tranquilidad infinita de saber que sólo es si es para siempre.
Dos casualidades, para terminar con esta cháchara: me acabo de dar cuenta de que redacto esta entrada en las primeras horas del mes de febrero, el mes de los muertos por excelencia. ¿No es noviembre? Puede, pero yo pienso que lo es más bien febrero. A ver si puedo razonarlo en un post dentro de unos días. Y, segundo, no me olvido de que para los egipcios, los grandes intérpretes de la relación con la muerte (y de qué modo influyeron decisivamente en el judaísmo en este aspecto), sabían que los principales mensajeros con los muertos son los perros domésticos. También están los canes cerberos de los griegos, y los basenjis de mi amiga Menchu Gutiérrez. ¿Qué mensajes me traerá Brako?

And now, I would love to hear your comments!