viernes, 18 de febrero de 2011

Notas para un diario 192

Mañana es mi santo. Hoy Brako dormirá ya en casa. Un artículo de Luis Suñén me hace volver sobre la música y el destino abismales de Clara Haskil. Me impresiona una afirmación de Piglia sobre los blogs, con la que por lo demás coincido plenamente (ver el día viernes). Os estoy haciendo trabajar esta mañana. Contrariamente a lo que se cree (los que no se han estudiado el asunto) el arte viene siempre con retraso. Así ha ocurrido en todas las generaciones. ¿Quién reflejó el éxodo de los judíos orientales hacia el oeste en el siglo XX? No la generación que lo realizó, sino la siguiente. ¿Cuándo surge el siglo de oro español? En plena decadencia política. Siempre ocurre así. Arte de retaguardia. Claro. "El tiempo, como recordaba Inés Fernández Ordoñez en su Discurso de ingreso en la RAE, se hace fuerte en la caducidad". Yendo a otro tema que me interesa más, dos pensamientos sobre el amor. Qué tema más difícil. Primero: pensaba si puede intercambiarse la tríada información/conocimiento/sabiduría del famoso verso de Eliot (Where is the wisdom we have lost in knowledge?/Where is the knowledge we have lost in information?) por esta otra deseo/ternura/amor. ¿Dónde quedó el amor que perdimos en la ternura? ¿Dónde quedó la ternura que perdimos en el deseo? ¿Se puede? No lo sé. Tampoco supe nunca (aunque entiendo muy bien lo que quiere decir el poeta) si esos versos expresan una verdad. Al fin y al cabo vienen precedidos de aquel sonoro Where is the Life we have lost in living? La Vida con mayúsculas malgastada en el vivir. Me quedo con el vivir, cada vez más. No sé que es la Vida, como no sé lo que es el Amor, ni la Sabiduría. Sólo sé quien eres tú. Segundo tema: pensaba el otro día que un hombre (un varón, me refiero) sólo sabe ser bueno con una mujer cuando la ama (en el sentido fuerte de esta palabra). En cambio, una mujer puede y sabe ser buena con un hombre sin amarle. Le quiere, le aprecia, le necesita pero eso no implica que le ame en absoluto. Esto nos confunde y desespera a los varones. El amor puede ser una bendición y al mismo tiempo una fuente de desesperanza.

P.S. No sé de quien es obra la foto, y lo siento. Sólo sé que es de una israelí.

9 comentarios:

Francis Black dijo...

Voy a pensar el segundo tema de forma detenida, no me apetece que tengas razón la verdad, pero mucho me temo que puede ser eso.

¿imposibilidad de ser buenos entre varones? que no se amen se entiende.

Eterna dijo...

Y al fin y al cabo todo lo que conocemos es concreto.

delarica@unav.es dijo...

Francis Black:

gusto de escucharte

hay vida después del blog?

Eterna: no lo sé, también hay mucha niebla…

Francis Black dijo...

Si claro , ahora estoy leyendo a Menchu Gutiérrez.

delarica@unav.es dijo...

t alabo el gusto, pero creo que has dejado un hueco

Eleonora dijo...

Soy reciente lectora de este blog y gracias a tus comentarios he leído Contra el viento del norte y acabo de comenzar Yo, el Gato, deNatsume Soseki.

La foto es de Lazlo Moholy Nagy, artista húngaro profesor de la Bauhaus.
Esta información va como pequeño agradecimiento por poder disfrutar de tu sustancioso e interesantísimo blog.

delarica@unav.es dijo...

gracias Eleonora

me ha alegrado Ud la tarde

he visto su blog y me ha entusiasmado su trabajo

lo que me alegra es que alguien con su talento aprecie en algo mi escritura

y gracias por la referencia

Eidyllion dijo...

Amor, ternura, deseo. Yo tengo la sensación de que estas palabras que se solapan, se entremezclan e incluso se nos amontonan a veces y... al final de cada etapa se van como vinieron (camuflados) entre latidos del corazón

Me llama la atención, al menos en castellano, la femineidad de la ternura frente a la masculinidad de amor y deseo.

delarica@unav.es dijo...

vaya, que suerte contar con sus comentarios, ya los estaba yo echando de menos: una vez más lo veo como Ud.… y en cuanto a los géneros de las palabras, menudo enigma: una limitación babélica, sin duda