viernes, 16 de marzo de 2012

Train to hell: El túnel de Dürrenmatt


Alpha Decay publica, en su cuidada colección Alpha Mini, El Tunel de Friedrich Dürrenmatt en una edición primorosa de Juan de Sola. Como ya hicieran entre otras con obras tan emblemáticas como la de Delmore Schwartz (En los sueños empiezan las responsabilidades), los editores de Alpha Decay proponen en estos volúmenes un juego especular que a mí me parece hoy más que necesario: a una obra capital, en este caso la nouvelle El túnel del siempre inquietante autor suizo Dürrenmatt, en una nueva traducción (casi una edición crítica), se le añade un largo epílogo que es un esfuerzo por contestar al texto que le precede y al que sirve con lucidez. En el caso del germanista Juan de Sola el resultado no puede ser más satisfactorio. A la clásica narración se añade un espacio de reflexión y de crítica que nos permite realizar una lectura ejemplar del texto. Animo a la legión de escépticos, en este caso equivalente a la de los incultos, a zambullirse en el volumen para darse cuenta de que la lectura de una crítica, alejada tanto de la pedantería como de la superficialidad, puede ser tan memorable como la de una ficción. En realidad la crítica es otra forma de ficción.
El polifacético Dürrenmatt nunca defrauda, y mucho menos lo hace en las narraciones cortas como ésta. En ellas acumula sus virtudes como literarto, como hombre conformado por el teatro y por la arquitectura: la capacidad de plantear una situación netamente espacializada, la destreza en profundizar en la angustia de un hombre contemporáneo que se hunde sin saberlo hasta profundidades abismales, el talento para dotar a sus historias de una dimensión alegórica que las abre hasta hacerlas universales.
La "inmediata proximidad de las paredes del túnel", un túnel por el que se precipita hacia la "nada" a la que se alude al final de forma más o menos secante. En esa proximidad que convierte las paredes de la montaña en una segunda piel para el viajero consciente (y que recuerda como un calco a las paredes con la que Santa Teresa describe sus visiones de los espacios más allá), y en esa alusión final de corte nihilista (pero también místico) se encierra a mi juicio una parte importante del sentido de esta maravillosa narración.

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