martes, 14 de septiembre de 2010

El arte del grabado

Llega a mis manos un pequeño catálogo titulado De Durero a Morandi, que presenta una exposición de grabados de la Colección William Cuendet, organizada por la Fundación "La Caixa". Intento enterarme de dónde se expone, pero no lo consigo, ni en el catálogo ni en la página web de la fundación. Se trata de una exposición hermosa y pequeña, itinerante, y parece ser que hasta el día 12 de este mes de septiembre ha permanecido abierta en Gijón. La colección Cuendet, que era un pastor suizo que comenzó hace cien años a reunir grabados, sobre todo de tema religioso, tiene verdaderas joyas (de Durero y Rembrandt a Corot, Bonnard o Morandi). Entre ellas destaca una estampación de la Melancolía de Durero, grabada a buril en 1514. En el texto del catálogo, Florian Rodari y Catherine McCready, establecen un paralelismo entre la estampación artística y el arte de la escritura. El grabado es un arte en dos tiempos (inscripción en la matriz y estampación propiamente dicha), y reclama del artista, especialmente en la talla dulce, la previsión de los efectos que producirá la tinta que penetra en cada uno de los huecos abiertos a buril. Esta reflexión imprescindible, esta mirada disociada inicialmente del producto final, aproxima el arte del grabado al de la escritura (salvo que la escritura contenga, como ocurre en muchos casos, y no precisamente en los peores, buenas dosis de automatismo). Los autores van más allá al afirmar que el grabador (como el escritor cuando corrige, añade o matiza) tiene el privilegio de poder contemplar, en los sucesivos intentos de estampar, los progresos de su trabajo artístico. "Como tiene que prever la inversión de tema, calcular los efectos de las estructuras escogidas y combinar la profundidad de las tallas, el grabador es constantemente presa de la especulación. En estas condiciones, no es de extrañar que uno de sus temas favoritos sea el memento mori, la meditación sobre el paso del tiempo o de la luz, y que en sus composiciones evoque tan a menudo la ruina de las construcciones o la fragilidad de las cosas". Interesante asociación de ideas. Cómo no aplicarla también al famoso grabado de Durero. ¿Hay mayor vanitas que la expresión absoluta de melancolía que encierra el famoso grabado? Puestos a contagiarse de los efectos psicológicos del tempus fugit, la melancolía es la verdadera cifra. Qué bien lo sabía mi amado Nerval, que conocía el grabago en cuestión por la reproducción del primer número de la revista Le Carrousel de 1836 y que escribió estos versos inmortales y consoladores:

Je suis le Ténébreux, –le Veuf, –l´Inconsolé,
Le Prince d´Áquitaine à la Tour abolie:
Ma seule Étoile est morte, –et mon luth constellé
Porte le Soleil noir de la Mélancolie…

¡Qué cosas!

4 comentarios:

Francis Black dijo...

a exposición De Durero a Morandi. Grabados de la Fundación William Cuendet & Atelier de Saint-Prex, comisariada por Florian Rodari y Catherine McCready, se podrá ver en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón (c/ de Jovellanos, 21) del 21 de julio al 12 de septiembre de 2010. Posteriormente la exposición viajará a Salamanca y Murcia.


http://prensa.lacaixa.es/obrasocial/view_object.html?obj=816,c,7305&view=photo&pos=5

Francis Black dijo...

Aqui sale la sala en salamanca
ttp://www.europapress.es/castilla-y-leon/noticia-salamanca-acogera-finales-ano-muestras-durero-morandi-coleccion-cuendet-homenaje-toulouse-lautrec-20100226123734.html

delarica@unav.es dijo...

¡gracias por la información!

J. G. dijo...

la gran fuente de inspiración para los pintores y obra de los que no llegaron a tales