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sábado, 17 de diciembre de 2011
sábado, 5 de noviembre de 2011
Ser judío
Poco a poco voy descubriendo aspectos esenciales de mi modo de ser (judío). Por ejemplo, qué revelación tuve cuando caí en la cuenta de que shabat se extiende veinticuatro horas desde el viernes a las siete de la tarde. Por alguna razón mi cuerpo y mi mente, sobre esa hora del atardecer del viernes, caen en picado. No puedo hacer nada, limitarme sin más a estar, quedarme recostado en algún sillón. Antes, cuando era católico, tenía que esperar al domingo para parar y eso me descolocaba. El sábado no podía con mi alma y el domingo, con la inactividad general, la mucha comida del mediodía, la Misa, todo tiraba para abajo de mi espíritu. De ese modo pasaba dos días inactivo y creó recordar que Yhavé descansó un día sobre siete, no dos. Pero hablando de la adecuación de unas cosas con otras, quiero entrar en un segundo tema mucho más delicado. La primera vez que te amé sentí, y desde entonces siempre ha sido así, el modo en el que nuestras anatomías encajaban. No me refiero sólo a las partes íntimas, no. Todos nuestros cuerpos: desde la cabeza a los pies, los brazos, cada hueso, cada órgano sensible. Cuando he amado a mujeres – no son tantas pero sí las suficientes como para asegurar lo que te digo – no había forma de encajar. Dejemos de lado, insisto, los genitales, me refiero más bien a codos y a hombros, a rodillas que se me clavaban donde no debían a media noche. Contigo he podido permanecer abrazado horas: tu cuerpo era como un negativo del mío, y eso es una maravilla que no deja de asombrarme. Y el tercer punto. La tercera revelación que me hace entrar cada día a paso más decidido por la puerta abierta del judaísmo. He descubierto en Pirkei Avot un principio que jamás he leído en libro piadoso alguno (esos libros en los que el autor habla de todo y de nada como si "el buen Dios" mismo se le estuviera revelando a cada instante: "tienes que hacer esto, deja de hacer lo otro, etc"): dice que el derecho a decir sí a Yhavé es tan importante como el derecho a decirle que no; es más, que sólo si tenemos el segundo podemos hablar en serio del primero. Nunca entendí cuando me lo explicaban el concepto de libertad de los católicos: la capacidad de elegir el bien. ¿Y el mal? ¿Por qué tiene tan mala prensa entre esos aburridos? ¿No se dan cuenta de que son términos correlativos, de que el uno sin el otro carece completamente de sentido?
De los Apócrifos de Ravelstein, Saul Below (la traducción es mía)
viernes, 4 de noviembre de 2011
Todos los poetas eran suecos (Tranströmer)
En los primeros años de entusiasmo poético percibí que todos los poetas eran suecos. Eliot, Trakl, Éluard – todos eran escritores suecos, al menos tal y como aparecían en traducciones imperfectas pero de incalculable valor… Debemos de creer en la traducción de poesía, si queremos creer en una Literatura del mundo.
Tomas Tranströmer
domingo, 28 de agosto de 2011
Cees Nooteboom: una identidad europea
-…Ya ve, tengo de verdad una identidad europea.
-Sí, pero, ¿en qué consiste?
-En una serie de datos comunes que hacen que, cuando leo un diario en Italia, siendo holandés, sepa de qué se trata. También en poder leer a Franz Kafka, a Milan Kundera, o a Sandor Marai sobre una base de conocimiento compartido. Esa Europa, que los políticos torpemente quieren vender como si se tratara de algo excepcional, siempre existió. Voltaire hacía imprimir sus libros en Holanda y Mozart tocaba en París. Entonces, Europa, su idea como conexión cultural, siempre existió. Eso fue lo que les permitió a los políticos establecer una Comunidad Europea.
La entrevista completa en Ñ de Clarín.
sábado, 27 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Milosz y el tiempo
Dar tiempo al tiempo, jugar con el tiempo, adelantarse a los acontecimientos a veces, vivir y morir sin miedo, no renegar del pasado y sobre todo vivir con intensidad el presente. Pensaba en este abecé de la existencia humana cuando he leído estos días el Tratado de teología del poeta Czeslaw Milosz. Lo escribió muy al final y comienza diciendo esto: "No es demasiado pronto pero sólo en torno/a mis noventa años una puerta se me ha abierto delante de mí/ y he entrado en la claridad del alba". En este verso inicial resuena lo mejor del pensamiento europeo. "Venimos de ahí/de donde aún no hay diferencia/entre el Sí y el No, entre es, será y fue". "Amenazados a cada instante,/ marcamos los días/ sobre un calendario de piedra o de papel". ¡Qué maravilla! Hacía tiempo que no me identificaba así con un pensamiento, y menos en el campo de la "teología". Creo que dice (pero ahora no lo encuentro) que ama los objetos porque Dios les presta un poco de eternidad. Y es que Milosz era de los que pensaba que la fe está muy lejos de ser un alivio. La foto es de Judyta Papp
sábado, 30 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
Mística de la escritura (Marguerite Duras)
La escritura ha existido siempre sin referencia alguna o bien es… Sigue siendo como el primer día. Salvaje. Diferente. Eso hace salvaje la escritura. Se acerca a un salvajismo anterior a la vida. Y siempre lo reconocemos, es el de los bosques, tan antiguo como el tiempo. El del miedo a todo, distinto e inseparable de la vida misma. Uno se encarniza. Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que lo que se escribe. Es algo curioso, sí. No es sólo la escritura, lo escrito. , también los gritos de las bestias de las noche, los de todos, los vuestros y los míos, los de los perros. Es la vulgaridad desesperante, masificada, de la sociedad. El dolor; también es Cristo y Moisés y los faraones y todos los judíos, y todos los niños judíos, y también lo más violento de la felicidad. Siempre, eso creo.
sábado, 4 de junio de 2011
Tess d´Ubervilles (Thomas Hardy)
Her affection for him was now the breath and life of Tess’s being; it enveloped her as a photosphere, irradiated her into forgetfulness of her past sorrows, keeping back the gloomy spectres that would persist in their attempts to touch her—doubt, fear, moodiness, care, shame. She knew that they were waiting like wolves just outside the circumscribing light, but she had long spells of power to keep them in hungry subjection there.
lunes, 23 de mayo de 2011
Hopper´s last picture
Leo esta mañana un pasaje esclarecedor del ensayo Hopper, pintor metafísico de Elena Pontiggia: El propio pintor ha dicho, aludiendo a la interpretación de su obra: "se habla demasiado de soledad". Pero se le comprende poco si uno se limita a leer su pintura desde una perspectiva intimista. Lo que le interesa es la ontología, más aún que la psicología. De otro modo, se podría objetar, habría prestado más atención a los rostros, a su expresión facial. En cambio retrata la figura de lejos, y nunca secunda la curiosidad del espectador que querría conocer antecedentes, desarrollos y detalles.El cuadro, Dos comediantes, del año 1966, es el último que pintó Hopper. Pertenece a un coleccionista privado.
lunes, 16 de mayo de 2011
La amistad y los libros
El aficionado a las librerías es como el que no puede resistirse a invitar a una comida improvisada a un huésped inesperado: nos apretujaremos un poco y donde hay para tres hay para cuatro. Muerta es la morada en la que no entran cada día un nuevo libro y un nuevo visitante, nuevos amigos*.*De Claude Roy, El amante de las librerías, José J. de Olañeta, 2011, 6 €
viernes, 13 de mayo de 2011
Vladimir Holan
Il y a des livresqu´ils s´ouvrent tout seuls
L´âme aussi fait l´amour. Voici le moment
ou les morts rencontrent celui qui n´est pas né…
Mais là-bas, dehors,
il y a plus d´hommes que d´homme
mais la bàs, dehors
il y a plus d´univers que de Dieu…
Hay de esos libros
que se abren solos.
El alma también hace el amor. Justo en el momento
en el que los muertos reencuentran al que aún no ha nacido…
Pero allí, fuera,
hay más bien hombres que de eso que llamamos el hombre,
pero allí, fuera,
hay más universo que de eso que llamamos Dios…
jueves, 28 de abril de 2011
El timo del arte contemporáneo
Estos artistas no proponen exhibir su técnica ni proclamar sus conocimientos, sino que sólo intentan expresar en forma pictórica y plástica algunas experiencias espirituales; no pretenden ofrecer lo que, en definitiva, sólo puede ser un pálido reflejo de la apariencia real, sino despertar la convicción de una nueva y definida realidad. No intentan imitar la forma sino crearla, no intentan imitar la vida, sino encontrar un equivalente de la vida. Con esto quiero decir que desean crear imágenes que por la claridad de su estructura lógica, y por su estrechamente trabada unidad de textura, inspiren nuestra imaginación desinteresada y contemplativa con algo de la misma vivacidad que despiertan los objetos de la vida real en nuestras actividades prácticas. DE HECHO NO BUSCAN LA ILUSIÓN SINO LA REALIDAD**Roger Fry, Catalogue of the Second Postimpressionist Exhibition, 1912.
Edward Hooper, Table for Ladies (1930)
viernes, 15 de abril de 2011
Sin embargo (Chantal Maillard)
Con ocasión de la publicación en Pretextos de Bélgica de Chantal Maillard se ha realizado este video:
miércoles, 13 de abril de 2011
Creer o no creer

No es necesaria la fe en Dios, basta la fe en las cosas creadas, que permite moverse entre los objetos persuadido de su existencia, convencido de la irrefutable realidad de la silla, del paraguas, del cigarrillo, de la amistad. Quien duda de sí mismo está perdido, al igual que quien, temiendo no conseguir hacer el amor, no lo consigue. Se es feliz junto a las personas que nos hacen sentir la indudable presencia del mundo, así como un cuerpo amado proporciona la certidumbre de esos hombros, de ese seno, de esa curva de las caderas y de su onda que sostiene como un mar. Y quien no tiene fe, enseña Singer, puede comportarse como si creyera; la fe vendrá después.
Claudio Magris, Danubio.
martes, 12 de abril de 2011
Morandi

1. Siempre sentí una fascinación especial por el tema de la realidad. ¿Por qué hay tanta gente descontenta con lo que puede ver y sentir? ¿Por qué buscan sorpresas detrás de los acontecimientos? ¿Por qué creen que, tomadas en conjunto, estas sorpresas forman todo un mundo? Y, lo que resulta más extraño, ¿por qué dan por sentado que este mundo oculto es más sólido, más digno de confianza, más "real", que el mundo del que parten? La búsqueda de sorpresas es natural; después de todo, con frecuencia, una cosa parece ser de una forma y luego resulta ser de otra. Pero, ¿por qué se asume que todos los fenómenos engañan y que (como decía Demócrito) "la verdad yace oculta en un abismo"?*
*Paul Feyerabend, Killing time.
**Giorgio Morandi. El cuadro se titula Still Life, 1951, Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen, Düsseldorf
lunes, 11 de abril de 2011
El futuro del amor

Para Eydilion, por sus comentarios
El amor trasciende siempre, es el agente de toda trascendencia en el hombre. Y así, abre el futuro: no el porvenir que es el mañana que se presume cierto, repetición de variaciones del hoy y réplica del ayer; el futuro, la eternidad, esa apertura sin límite a otro tiempo, a esa otra vida que se nos aparece como la vida de verdad (…) El amor es el agente de destrucción más poderoso, porque al descubrir la inadecuación y a veces la inanidad de su objeto, deja libre un vacío, una nada aterradora al principio de ser percibida. Es el abismo en que se hunde no sólo lo amado, sino la propia vida, la realidad misma del que ama. Es el amor el que descubre la inanidad de las cosas, el que descubre el no-ser y aun la nada. El Dios creador creo el mundo por amor, de la nada. Y todo el que lleva en sí una brizna de este amor descubre algún día el vacío de las cosas y en ellas, porque toda cosa y toda cosa que conocemos aspira a más de lo que realmente es. Y el que ama se fija en esta aspiración, en esta realidad no lograda, en esta entelequia aún no sida y al amarla la arrastra desde el no-ser a un género de realidad que parece total un instante, y que luego se oculta y aún se desvanece. Y así, el amor hace transitar, ir y venir entre las zonas antagónicas de la realidad, se adentra en ella y descubre su no-ser, sus infiernos. Descubre el ser y el no-ser, porque aspira a ir más allá del ser; de todo proyecto. Y deshace toda consistencia.
María Zambrano, en "El amor en la vida humana".
miércoles, 6 de abril de 2011
La casa y los libros
lunes, 4 de abril de 2011
Notas para un diario 201
Cómo brillaba la luna sobre nuestra cama en el dormitorio de vía Sardegna, y el aroma de glicinas entraba por las paredes. En mi sueño, un sueño muy concreto que tenía a mitad de los años veinte, no era la luz de la luna sino la voz de mi esposo la que me despertaba. Ahora, dice, levántate, ven. Y eso, adónde, digo, en mitad de la noche? Ven, repite mi esposo, y ya ha salido de la cama. Lo sigo, primero al vestíbulo, después al salón. Pero está distinto, cambiado, los muebles son otros. Aunque mi esposo no dice ni una palabra más, sé que tiene la intención de quitarse la vida y que espera de mí que le acompañe en la muerte. Pero, por qué, pienso, acaso no somos felices, acaso no nos queremos? Mi esposo me mira serio, se acerca a la ventana y aferra mi mano. Habrá sido, pienso, todo una gran equivocación, sólo yo feliz, en absoluto tú, iré contigo, por supuesto, si quieres. Pero esos pensamientos me aterran, y me resisto, quiero vivir, nunca había deseado tanto la vida. De que estemos tan cerca de la ventana deduzco que mi marido tiene la intención de que saltemos, él y yo, una forma de morir que siempre me ha parecido especialmente desagradable. Pero sé que al darle el sí en el altar también le di el sí a nuestra muerte. Sí, sí, sí, digo, aunque me parezca terrible, aunque me duela morir tan joven. En el último y desesperado sí me despierto, estamos en la cama y nos cogemos de la mano. A la mañana siguiente no me atrevo a contarle el sueño, no lo hago hasta que empieza a repetirse, tras la segunda o tercera vez. Tenemos largas conversaciones al respecto, quién tiene la culpa de mi sueño, si el soñador o su materia, y mi esposo se opone con energía a mi intención de atribuirle la culpa. Pero estoy convencida de que en él, incluso o ya desde los tiempos felices, habitaba una poderosa voluntad de muerte, y cómo iba a poder abandonarme, si nos sentíamos, nos percibíamos como un único ser.Marie-Louise Kaschnitz, Lugares, p. 143.
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